[Les Saisons]. Obra del francés publicada anónima en 1769. El poeta trata de sacar de la naturaleza una voz de sinceridad y armonía; en un género como es el de las Estaciones de Thomson y de los Idilios (v.) de Gessner.
Saint-Lambert afirma el orgullo de haber traído una nota nueva, una voz completamente sincera. En él el amor a los campos tiene el carácter de un hecho moral; tanto más por reflejar su obra la bondad del pueblo francés. Son admirables la laboriosidad de los campesinos y la tranquilidad de los señores feudales, que participan, en sus castillos, tanto de los esplendores de la sociedad noble como de la sencillez de la vida rural. Sin embargo, al conjunto del poema no corresponde un sentimiento poético verdaderamente fuerte: las cuatro estaciones son presentadas con una frialdad descriptiva, que se hace pesada por los «temas», que a duras penas se pueden considerar en su unidad de estilo.
Un tono sutilmente dieciochesco, casi de miniatura, domina en algunos episodios, tratados por lo demás como ejercicios de retórica o peroraciones morales. Algún mérito ofrecen así en la «Primavera» los versos que se refieren al piar de los pájaros, al despertar de la alegría y del amor, al espectáculo de las plantas y de los prados; y en el «Verano» la descripción de la opulencia de la naturaleza, el esplendor de la atmósfera, la laboriosidad de los campesinos, y su alegría segando el trigo; también los temporales son bellos cuando no perjudican las cosechas. Claramente discursivos son, en el «Otoño», los versos sobre los placeres de la vendimia: estudiantes y magistrados encuentran en la paz de los campos un alivio a sus fatigas.
Así en el «Invierno» tempestades y diluvios traen la tristeza al alma, aunque el hombre no se deja abatir y se prepara con fe para el mañana: los campesinos trabajan en sus granjas y esperan la primavera y el buen tiempo, mientras el señor en su castillo encuentra satisfacción en los placeres y las artes, fomentando la laboriosidad y las obras benéficas. El mismo argumento indica el carácter didascálico. de la obra a la vez que limita su interés artístico; junto a los Jardines (v.) de Delille se puede considerar como un testimonio francamente dieciochesco de la manera de entender la poesía y su función social.
C. Cordié

