Nació entre los años 372 y 368 a. C. y murió en el curso del período 288- 285.Pertenece a la primera generación peripatética, intensamente influida por las ilustres enseñanzas de Aristóteles. Al comparar Platón el carácter de éste con el de Xenócrates, dijo agudamente que «el primero necesitaba freno, en tanto que el otro espuelas». Aristóteles creyó ver repetida la antítesis en el Liceo, entre Teofrasto y Calístenes. Apenas fallecido el Estagirita, formóse en torno al fervoroso discípulo la primera escuela, que tendió a experimentar la prodigiosa fecundidad del método aristotélico en todos los ámbitos y dejó a la segunda la obra de los comentarios. El nombre de Teofrasto reconoce un origen escolar; proviene de los elogios de Aristóteles a la excelente elocuencia del alumno, quien, según Quintiliano, fue en verdad un «nitor divinus». Nuestro autor, natural de Ereso, en la isla de Lesbos, llamábase en realidad Tirtamo. Contaba ya cincuenta años cuando, muerto Aristóteles en 322, llegó a jefe de la escuela del Liceo. De él conservamos dos obras completas, Historia de las plantas (v.) y Sobre la causa de las plantas (v.), y un texto fragmentario, todavía objeto de muchas discusiones: Los caracteres morales (v.). Sin embargo, Teofrasto había compuesto numerosos tratados. Los Caracteres,que nos recuerda la célebre imitación de La Bruyère, constituyen diseños,apenas esbozados, de un defecto moral que tiene su riguroso punto de partida en una definición del mismo autor, neta y simple, según el canon aristotélico.Aparte la cuestión del texto, muy sospechoso (particularmente en cuanto a la Praefatio) a causa de las interpolaciones y refundiciones, queda en pie el problema de la naturaleza de la obra. ¿Fue ésta una especie de colección de retratos morales,o, más bien, un conjunto de apuntes nemónicos, parecido a los tratados incompletos del maestro? ¿Era un epítome de un amplio texto de moral o retórica debido a algún gramático? ¿O se trataba, acaso, del apéndice a un tratado Sobre la comedia? Tal hipótesis atrae todavía por la afinidad entre lassemblanzas de la obra que nos ocupa y los personajes de la «comedia nueva».Posiblemente los futuros historiadores del pensamiento antiguo verán mayor la figura de Teofrasto, de ser cierta la suposición de Josef Zürcher (AristótelesWerk und Geist, Paderbom, 1952) según la cual todo el Corpus Aristotelicum, en la forma que aparece actualmente, no debió ser escrito en conjunto por Aristóteles, sino por el discípulo, quien habría reconstituido completamente, en la esencia y en el aspecto formal, la obra del maestr odurante los treinta años de su dirección escolar. Sea lo que fuere, cuanto pueda afirmarse acerca de esta revolucionaria hipótesis, la escuela peripatética,en cuanto asociación legal reconocida por la ciudad, fue una fundación debida,en realidad, no a Aristóteles, que era meteco, sino a Teofrasto, a quien aquél dejó sus bienes en virtud de un testamento que conocemos. Junto con los adeptos de la mencionada entidad cultural, consagrada a las Musas, nuestro autor debió de sufrir las consecuencias de los cambios de la política de su tiempo respecto a Macedonia.
Nuestro autor, natural de Ereso, en la isla de Lesbos, llamábase en realidad Tirtamo. Contaba ya cincuenta años cuando, muerto Aristóteles en 322, llegó a jefe de la escuela del Liceo. De él conservamos dos obras completas, Historia de las plantas (v.) y Sobre la causa de las plantas (v.), y un texto fragmentario, todavía objeto de muchas discusiones: Los caracteres morales (v.). Sin embargo, Teofrasto había compuesto numerosos tratados. Los Caracteres,que nos recuerda la célebre imitación de La Bruyère, constituyen diseños,apenas esbozados, de un defecto moral que tiene su riguroso punto de partida en una definición del mismo autor, neta y simple, según el canon aristotélico.
Aparte la cuestión del texto, muy sospechoso (particularmente en cuanto a la Praefatio) a causa de las interpolaciones y refundiciones, queda en pie el problema de la naturaleza de la obra. ¿Fue ésta una especie de colección de retratos morales,o, más bien, un conjunto de apuntes nemónicos, parecido a los tratados incompletos del maestro? ¿Era un epítome de un amplio texto de moral o retórica debido a algún gramático? ¿O se trataba, acaso, del apéndice a un tratado Sobre la comedia? Tal hipótesis atrae todavía por la afinidad entre lassemblanzas de la obra que nos ocupa y los personajes de la «comedia nueva». Posiblemente los futuros historiadores del pensamiento antiguo verán mayor la figura de Teofrasto, de ser cierta la suposición de Josef Zürcher (AristótelesWerk und Geist, Paderbom, 1952) según la cual todo el Corpus Aristotelicum, en la forma que aparece actualmente, no debió ser escrito en conjunto por Aristóteles, sino por el discípulo, quien habría reconstituido completamente, en la esencia y en el aspecto formal, la obra del maestr odurante los treinta años de su dirección escolar.
Sea lo que fuere, cuanto pueda afirmarse acerca de esta revolucionaria hipótesis, la escuela peripatética,en cuanto asociación legal reconocida por la ciudad, fue una fundación debida,en realidad, no a Aristóteles, que era meteco, sino a Teofrasto, a quien aquél dejó sus bienes en virtud de un testamento que conocemos. Junto con los adeptos de la mencionada entidad cultural, consagrada a las Musas, nuestro autor debió de sufrir las consecuencias de los cambios de la política de su tiempo respecto a Macedonia.
V. Cilento

