Drama en 3 actos
Mientras se llevan a cabo los preparativos para la boda entre la futura Esposa y el futuro Esposo, por el diálogo de la Madre de este último con una Vecina viene a saberse que Leonardo, ex novio de la Esposa y ya casado, pertenece a la familia de los Félix, asesinos precisamente del marido y del otro hijo de la Madre. Es el primer presagio sombrío de la tragedia que se cierne sobre ellos. En efecto, a la boda se presenta también Leonardo, y la Esposa, que siente encenderse de nuevo la antigua pasión, huye con él a caballo, al bosque. El Esposo los alcanza, desafía a Leonardo y en el duelo que sigue ambos caen muertos. Esta acción final aparece representada a través de las palabras de dos leñadores y está acompañada por el comentario de la Luna, símbolo de la sangre y del crimen, y por la aparición de la Muerte, que se esconde bajo la apariencia de una vieja mendiga. El diálogo final entre la Madre del Esposo y la Esposa confirma todos los presagios luctuosos que se habían ido acumulando en el curso de la historia, y confirma el duro destino de ambas mujeres, condenadas, como otros personajes femeninos de Lorca, al sacrificio y a la soledad.

