Nació en Nancy el 3 de enero de 1730, murió en París el 15 de junio de 1814. Educado por los padres oratorianos, reveló un precoz talento literario, y habiéndose trasladado a París hizo representar allí una tragedia y una comedia que no obtuvieron éxito. Mejor acogida encontró alineándose en las filas de los enemigos de los enciclopedistas, y contra éstos escribió la comedia Le cercle ou Les oríginaux (1775), Petites lettres sur les grands philosophes (1757) y Los filósofos (1760, v.), en la que ridiculiza a J.-J. Rousseau, Diderot, Helvétius, d’Holbac y sus amigos. Su perfidia llegó hasta el extremo de dar a leer a cada uno de ellos el poema satírico La Duncíada (1764, v.), velando sólo la parte que atañía al lector, para que éste se divirtiera a espaldas de sus colegas. Sólo Voltaire se salvó de los sarcasmos de Palissot; por el contrario, a la muerte de aquél (1778) escribió un cálido elogio del hombre de Femey y preparó una edición de sus obras (1792-98).
Diderot aprovechó un pasaje de El sobrino de Rameau (v.), para hacer sumaria justicia de Palissot, el cual escribió todavía las comedias L’homme dangereux (1770) y Les courtisanes (1775), que no fueron representadas. Su rencor contra los «philosophes» debía ser desmentido por la Revolución, que vio en Palissot al pontífice máximo de los «théophilanthropes». En sus últimos años fue nombrado director de la Biblioteca Mazarina, miembro correspondiente del Instituto y miembro del Consejo de los Ancianos (1798-99). Además de las obras anteriormente citadas, dejó un volumen de Mémoires sur la littérature (1771), una Histoire des rois de Rome (1753-56), Questions importantes sur quelques opinions réligieuses (1791-97), Le génie de Voltaire apprécié dans tous ses ouvrages (1860), etc.

