Nació en Los Infantes de Engol, en los extremos confines de la Araucanía (Chile), en 1570 (?), durante la guerra por la conquista de aquella región y murió en fecha incierta, quizá hacia 1626 ó 1643, al parecer en Gaeta, Oña fue el primer poeta nacional chileno y celebró las bellezas naturales de la patria en la Primera parte de Arauco domano (v. La Araucana). Hijo de un valeroso capitán que murió en la conquista de Chile, vivió los primeros años de su juventud en un ambiente de lucha y de guerra. El mismo lugar en que nació no era más que un fortín adelantado de los españoles, en los confines del territorio dominado por los indígenas. Estudió en el Colegio Mayor de San Felipe y de San Marcos de Lima, donde consiguió el título de licenciado.
Oña fue el más conspicuo representante, en Chile, del espíritu renacentista y barroco, fundidos y sobrepuestos en su obra. Hombre de finísima sensibilidad y artista de notable valor, fue, sin embargo, de carácter demasiado oportunista, dado a la adulación interesada; esto le valió apoyos y favores, y el nombramiento de corregidor de Jaén de Bracamoros por parte de García Hurtado de Mendoza, que le recompensó así el puesto de primer plano que le había atribuido en el Arauco domado. El poema El alfarero (como toda su obra) se hace molesto por el tono adulatorio, aunque la belleza de muchos pasajes haga olvidar el elogio servil. Oña cantó también en un largo poema el Temblor de Lima en 1609 y la figura de San Ignacio en los seis mil versos de Ignacio de Cantabria.
G. Bellini

