Nació el 7 de marzo de 1850 en Hodonín (Moravia) y murió el 14 de septiembre de 1937 en el castillo de Lany. Hijo de una familia modesta, pudo, sin embargo, estudiar filosofía en la Universidad de Vie- na. Conseguida la habilitación para, la enseñanza libre en 1878 con la obra sociológica El suicidio como fenómeno social de masa, en 1882 fue nombrado profesor de la Universidad checa de Praga. Al año siguiente fundó la revista Athenaeum, en la cual, durante el período 1886-87, desarrollóse una célebre polémica sobre la autenticidad de antiguos manuscritos, cuya falsedad quedó probada gracias, en parte, a las observaciones de Masaryk Ello produjo fuerte impresión en el espíritu nacional checo. Tras una época dedicada casi exclusivamente a la actividad filosófica, fue elegido en 1891 diputado del partido liberal de los Jóvenes Checos al Parlamento de Viena.
Sin embargo, más interesado en la labor científica y social, renunció pronto al cargo. Al decenio 1890-99 pertenecen sus principales obras: La cuestión checa, Nuestra crisis actual, Jan Hus, Karel Havlichek y Las bases filosóficas y sociológicas del marxismo. En 1900 fundó una nueva organización política, el Partido Checo Popular, que, no obstante, sólo a partir de 1907 estuvo representado en el Parlamento. Entre este último año y 1914 Masaryk adoptó una enérgica posición en varios problemas importantes de la época: la separación entre la Iglesia y el Estado, la escuela laica y los métodos político-policíacos de la monarquía austro-húngara. En 1913 fue publicada su obra Rusia y Europa. Sobre la historia y la filosofía de la religión en Rusia. En 1914 salió de Viena una vez iniciada la Guerra Mundial y marchó a Inglaterra, donde colaboró en la lucha contra los imperialistas y a favor de un estado checoslovaco independiente.
El fin victorioso de la contienda determinó la constitución de una Checoslovaquia libre, de la que Masaryk fue proclamado presidente el 14 de noviembre de 1918. Elegido nuevamente para la primera magistratura del país en los años 1925 y 1934, renunció al cargo en 1935 y recomendó como sucesor a S. Benes, quien, efectivamente, ocupó su lugar.
E. Lo Gatto

