La fama de este autor se halla vinculada a las obras que dejó como escritor cristiano. Las noticias acerca de su vida, pocas y no siempre seguras, proceden de sus textos y de San Jerónimo (De vir. ill., 80). Nació en África (Numidia) hacia el año 250; fue discípulo de Arnobio (v.) y llegó a maestro de retórica. Debido a su notoriedad, el emperador Diocleciano llamóle a Nicomedia (Bitinia) en tomo a 290 para que desempeñara allí la cátedra de Elocuencia latina; sin embargo, su actuación no le valió grandes satisfacciones, por cuanto la materia enseñada no despertaba mucho interés en una ciudad griega. Acompañó su labor docente con la composición de textos de temas distintos, entre ellos un pequeño poema, Odoiporicon, en el cual describía el viaje del África a Nicomedia, un Symposion y el tratado de retórica Grammaticus, en la actualidad perdidos.
En dicha ciudad, posiblemente, maduró su conversión al cristianismo; ello le atrajo el furor de la persecución desatada por Diocleciano en 303, por lo cual hubo de abandonar Bitinia en 305-06, cuando el edicto de Galerio envolvió en las iras de aquélla a literatos y escuelas. Volvió a Nicomedia en 311 y permaneció allí hasta 317, año en el cual Constantino le llamó a la Galia y le confió la educación de su hijo Crispo. Ésta es la última noticia conocida respecto de su vida. San Jerónimo dice que por aquel entonces era ya muy viejo. Como cristiano se le deben De la obra de Dios (v.), Instituciones divinas (v.), La ira de Dios (v.) y, probablemente, De la muerte de los perseguidores (v.) y De ave phoenice.
G. Lazzati

