[Le verre d’eau, ou Les effets et les causes]. Comedia en cinco actos de Eugène Scribe (1791-1861), estrenada en 1840. Estamos en Inglaterra, a principios del siglo XVIII.
La joven reina Ana está completamente subyugada por su favorita la duquesa de Marlborough, mujer del famoso general e, instigada por ella, deja que siga la guerra contra Francia, dañosa para el país, mas provechosa para el general y para el partido «whig». Lord Bolingbroke, representante del partido «tory» y sinceramente devoto a la reina, ha jurado hacer perder a la duquesa la estima de la reina y encuentra el instrumento apto en un joven oficial, Mashem, que frecuenta las habitaciones reales como oficial de ordenanza y como prometido de una de las damas de honor. El astuto lord ha advertido que tanto la reina como la madura condesa no son indiferentes a la viril belleza del joven y trata de sacar partido de sus inevitables celos. En cierta velada de juego combina las cosas de modo que la duquesa piense que la reina y el joven han convenido una señal para encontrarse, y la señal será la petición de un vaso de agua que la reina le dirigirá.
En efecto, es pedido el vaso de agua, y derramado por la duquesa, debido a su agitación, sobre el pecho de la soberana. De ahí la cólera de la reina, la destitución de la duquesa y del marido, la paz inmediatamente firmada con Francia y, naturalmente, la subida al poder del partido «tory». Es una de las comedias más brillantes de Scribe, en la que el autor se esfuerza en demostrar que incluso los sucesos más importantes están provocados por causas fútiles. La realidad histórica está tratada con mucha desenvoltura: sirve de base a una graciosa diversión escénica, ligera y aguda, conducida con la segura técnica teatral con la que Scribe se hizo merecidamente famoso.
G. Alloisio
El teatro es para Scribe un arte que se basta a sí mismo: no tiene necesidad de pensamiento, ni de poesía, ni de estilo: basta con que el drama esté bien construido. (Lanson)

