[Variae lectiones]. Obra filosófica latina en ocho libros del humanista francés Marc-Antoine Muret, latinizado Muretus (1526-1585), publicada en Venecia en el año 1559.
Es un documento de la cultura italiana de fines del siglo XVI y de la actividad tipográfica de los Manuzi; el autor, que mantenía relación con los doctos de su tiempo y con la famosa casa editora, no solamente ofrece los resultados de sus estudios particulares como filólogo, sino también su interés como crítico, en numerosos problemas y discusiones. Al examinar las «variantes» de fragmentos griegos y latinos, Muret muestra un amplio conocimiento de la tradición de los manuscritos, de la sintaxis antigua y de las diversas propiedades del léxico. Comparando entre sí los numerosos textos, bien históricos, bien literarios o sagrados, el investigador trata de completar o reconstruir la lección genuina de una obra. Es importante la valoración de los testimonios históricos, en virtud de los cuales, por ejemplo, es posible enmendar una laguna de Varrón, gracias a una cita hecha por Nonio.
Junto al carácter fundamental de la obra, el de la crítica conjetural en torno a las variantes, Muret revela su amplia cultura en disquisiciones y ensayos particulares reunidos como apéndice del tratado. La dedicatoria del libro al cardenal Ippolito d’Este recuerda los años de estudio pasados por Muret en la búsqueda filológica y en la admiración de las grandezas antiguas. La exigencia estrictamente científica de la investigación, que hace de esta obra una de las primeras afirmaciones de la ciencia filosófica moderna, no impide que el humanista francés se sienta captado por completo por el ideal de una pureza clásica, que llega a él a través de mil voces de la historia en un cuadro admirable por su armonía y belleza.
C. Cordié

