[The Varieties of Religious Experience: a Study in Human Nature]. En este famoso libro, publicado en 1902, William James (1842 – 1910), creador del Pragmatismo (v.) americano, estudia, desde el punto de vista del alma religiosa misma, las alteraciones de personalidad que nos ofrece la vida religiosa.
La patología ha puesto de manifiesto una extraña facultad de la conciencia humana, que consiste en la posibilidad, en determinados sujetos, de entrar en comunicación con otras conciencias. Tal propiedad es para James la base psíquica de la vida religiosa: la religión es esencialmente una forma de vida de la conciencia individual, en la que el yo se siente modificado hasta lo más profundo; es una experiencia que varía radicalmente de individuo a individuo. Entre los principales aspectos de tal experiencia, James se detiene a examinar: la alegría espiritual’ profunda e inconmovible; la curación de enfermedades morales y físicas; el sentimiento del pecado; la lucha del alma cuando advierte en sí misma dos personalidades en pugna; la conversión, que sustituye una determinada personalidad por otra nueva y superior; la santidad; la vida mística espiritual, en la que el hombre tiene conciencia de vivir la vida misma de Dios; la oración, que modifica el curso de nuestros sentimientos y de las mismas cosas.
En estos diversos fenómenos, el individuo tiene conciencia de entrar en relación con potencias inconmensurablemente superiores a su naturaleza; la conciencia religiosa es, en el fondo, la conciencia humana que se siente en comunión con Dios y, a través de Dios, con las otras conciencias humanas, en las que puede penetrar por un milagro de amor. Mientras la experiencia psicológica se limita al yo finito, la experiencia religiosa contempla cómo la personalidad se ensancha a través de una relación de penetración y comunión entre ella y las personalidades superiores. Mas la experiencia religiosa no está completamente separada de la psicológica: existe entre un individuo y los demás una región intermedia a la que se pueden reducir las intuiciones del genio y los postulados metafísicos de nuestra experiencia física o psicológica. Así como el hecho fisiológico representa para el psicólogo sólo una parte de la conciencia, así el hecho psíquico puro y simple representa, desde el punto de vista de la conciencia religiosa, la manifestación de un yo capaz de entrar en la vasta comunión de las personas. Bajo la apariencia de las leyes fijas de la materia está el influjo de la conciencia; bajo las conciencias, separadas entre sí, de los individuos, está la recíproca penetración de las conciencias, coexistente con su individualidad en la esfera de lo espiritual y de lo divino.
Hay en este libro, como en todas las otras obras de James, el sentido vivo del fluir de la vida; su valiente aceptación del lado subconsciente de la naturaleza humana es un aspecto de la rebelión americana de su tiempo contra los esquemas rígidos, el culto del dato y la abstracta rigidez puritana. [Trad. española con el título Fases del sentimiento religioso. Estudio sobre la naturaleza humana (Barcelona, 1907-1908)].
A. P. Marchesini

