[Dei principii del governo libero]. Tratado político de Domenico Carutti, barón de Cantogno (1821-1909), publicado en Turín en 1852, y en una edición definitiva, en Florencia, el año 1861, junto con una colección, de «Ensayos políticos».
Orientada originariamente dentro de la esfera ideológica de Gioberti y en la tendencia particular del «Risorgimento» hacia la «monarquía representativa» del reino de Cerdeña, la obra no se basa, por lo tanto, en el factor de la «independencia» o de la «revolución», sino que de los gloriosos y trágicos acontecimientos de 1848-49 deduce la necesidad de examinar los problemas políticos desde un punto de vista general. Formulando nuevos principios políticos que asimismo se unen a las meditaciones de Balbo y a las discusiones de Boncompagni, Carutti trata de aprovechar la experiencia política de algunos «europeos», como Sismondi y Guizot, Constant y Tocqueville, y por consiguiente se separa de los teóricos italianos, en general ligados exclusivamente al problema nacional o, en el terreno militar, al de la ampliación de los dominios del pequeño y fuerte estado de la Casa de Saboya.
Nuestro autor propugna un sistema representativo mixto, en el que aparezcan compenetrados los diversos poderes y sean eficaces las garantías individuales, desde la propiedad a la libertad de culto, de opinión y de prensa. Opuesto a una monarquía exteriormente constitucional así como a una democracia violenta y autoritaria, y sobre todo no perfectamente definida en sus aspiraciones y posibilidades, Carutti se muestra refractario a cualquier forma de socialismo que trate de subvertir la propiedad y de crear nuevos pretextos de revolución en el campo social. Por ello exalta el valor de la cultura en la formación del ciudadano, la necesidad de una libre manifestación del pensamiento y — especialmente respecto a la Iglesia romana, frente a la cual adopta una posición separatista — preconiza una libertad religiosa que sea índice de madurez política.
Las «garantías» individuales son apreciadas como una base para poder fijar orgánicamente los problemas de la nacionalidad (que es la forma más elevada en la que los pueblos alcanzan la madurez, en espera de llegar a un comité supranacional de Estados), de la libertad (entendida como la herencia más hermosa de la cultura milenaria) y del pauperismo (que debe ser resuelto decididamente por las clases «responsables» para evitar también las lamentables revoluciones sociales, en Europa y en el mundo). La obra, que intenta relacionar con la vida europea una experiencia política italiana de gran importancia, de Maquiavelo a Botero y otros teorizadores, encierra interés por las claras afirmaciones progresistas, que muestran a Carutti, más que como un liberal moderado, como un moralista que sabía advertir a las instituciones y a los hombres sobre los fines sociales y espirituales de la política y, al mismo tiempo, apuntaba en la renovación fracasada de la monarquía de la Casa de Saboya y de la burguesía italiana el origen de futuras crisis constitucionales y sociales.
C. Cordié

