La obra poética del escritor y político catalán Víctor Balaguer (1824-1901) fue publicada bajo los siguientes títulos: Cants d’Italia [Cantos de Italia], 1859, reeditados en el libro siguiente; Lo trobador de Montserrat [El trovador de Montserrat], 1861; Esperances i records [Esperanzas y recuerdos], 1886; Lo romiatge de l’ànima [La romería del alma], 1891; etc.
Víctor Balaguer pertenece a la generación que hizo triunfar el Romanticismo en los países de lengua catalana, y con él, la restauración de una conciencia literaria diferenciada («Renaixença»), Frente a sus compañeros de generación — Milá i Fontanals, Rubio i Ors, Aguiló, etc. —, que se habían atrincherado en las posiciones del Romanticismo conservador y limitaban su obra a una evocación estrictamente poética del pasado, nuestro poeta, afiliado al liberalismo político y literario, propugnaba crear, sobre las ruinas y figuras del pasado, una situación de vida y pensamiento en estado permanente de progresión. Balaguer se sentía «apóstol y soldado», y quería dar a la literatura un contenido social: «hoy debe el poeta levantar cantos de victoria/porque radiante brilla ya la civilización./Aquel que mejor cante la fe, la patria historia,/el progreso y la industria, la libertad, la gloria,/ aquél, entre los poetas, aquél será el mejor».
Nuestro autor se sirve de todos los recursos poéticos propios del Romanticismo de Victor Hugo. Sus temas son los característicos de la literatura catalana de la época, que los Juegos Florales de Barcelona sintetizaron en el triángulo «Patria, Fides, Amor», pero su actitud de tribuno en poesía — fácil, impetuosa y revolucionaria — se adaptó mejor al primero que a los restantes. No domina el caballo del verso, y el poema se le abre en una amplia retórica, que, a veces, consigue sonoridades de noble belleza. Balaguer conoció en vida un éxito extraordinario, siendo sus obras traducidas a varios idiomas, pero, después de su muerte, ha sufrido un eclipse casi total y, en parte, injusto.

