[Il piacere dell’onestá]. Comedia en tres actos de Luigi Pirandello (1867-1936), representada en 1917. Angelo Baldovino, fracasado y sin ideales, para reparar una vida de desorden y entrar en la normalidad, acepta casarse con Agata, una muchacha a la que el marqués Fabio Colli ha dejado encinta y con la que no se puede casar por estarlo ya.
Baldovino acepta la situación, con toda honradez y rigidez; él manda en casa como verdadero marido y exige que se observe la más estrecha moralidad. Agata acepta el pacto y se niega a reanudar las relaciones con su amante, mientras Baldovino esté en casa. Fabio, entonces, trata de inducir a Baldovino a que cometa un fácil robo para desembarazarse de él, pero Baldovino deshace la intriga y coloca a Fabio ante su verdadera responsabilidad; si la vida anterior de Baldovino no es completamente limpia, ha aceptado ahora el entrar en el mundo de la gente honrada para ayudarles a mantener, al menos exteriormente, su honradez; y se divierte observando los pactos y viendo a los «honrados» luchar con sus propios compromisos.
Pero, mientras va brotando en él un sincero amor por Agata, la mezquina conducta de los demás termina por disgustarlo, y acepta pasar por ladrón y abandonar la partida en la que amenaza dejar un trozo de su corazón. Pero Agata ha comprendido que en el pequeño mundo en que vive, él es la única figura verdaderamente humana y declara que seguirá a Baldovino hasta en el deshonor. Entonces es Fabio quien se va, y Baldovino el que se queda. Pirandello plantea los dramas de la respetabilidad con perceptible obstinación. Aquí, el código de Baldovino es el mismo de las Mentiras convencionales (v.) de Nordau: aplicación de la máscara necesaria y suficiente.
Baldovino adopta conscientemente esta máscara y se sirve de ella contra todos los que se la han impuesto; su figura es la del perfecto pirandeliano, que desprecia la humanidad y está animado de las más ingenuas pasiones; su amargura de ladrón gentilhombre y su educado pesimismo confieren una tenue elegancia a las escenas de la vida provinciana.
G. Guerrieri

