Los Placeres de la Esperanza, Thomas Campbell

[The Pleasures of Hoppe]. Poema del inglés Thomas Campbell (1777-1844), publicado en 1799. Es una larga invocación a la Espe­ranza, hija del cielo, única que puede dar encanto a la vida; ella sonríe al piloto que afronta el gélido mar invernal, al intrépido combatiente que, a la hora del más grave peligro, se vuelve hacia ella en demanda de fuerzas, al científico, al intelectual, al poeta que de ella recibe ánimos para la vida; es la Esperanza quien acompaña a los cónyuges caídos en la miseria, impidiendo que su amor pueda sucumbir a las dificul­tades; es la Esperanza quien se sienta junto a la cuna de los hijos, llenando de sueños el corazón de las madres.

En todas partes donde ella se encuentra, y en cualquier tiempo, en los bosques de Libia o en las montañas de Sicilia, en las costas de Guinea o en las tenebrosas minas de Siberia, y en los momentos más trágicos de la historia: en Polonia después de la muerte de Kosciusko, en Escocia, en la India oprimida, fue la Esperanza quien permitió vivir a los afligidos, esperando una nueva época en la que, en lugar de la tiranía, reinasen la verdad, la ciencia y la virtud. Sin la Espe­ranza que anima el pensamiento, el gusto y- el sentimiento, el hombre sería «un mun­do sin sol»; ella acompaña a la imaginación en sus sueños y en sus visiones, y, a la hora de la muerte, despierta e ilumina el alma, desgarrando las tinieblas caóticas de la tumba y aclarando el porvenir con un alba de luz.

Ninguna teoría, ninguna duda puede destruir la esperanza que, nacida cuando las sublimes esferas entonaron las primeras notas de la «marcha del Tiempo», durará hasta que el mundo sea por completo destruido; todavía sonreirá sobre las ruinas, encendiendo su antorcha en la fúne­bre pira de la Naturaleza. Campbell, que vivió en pleno período romántico, está com­pletamente dominado, en este su primer poema, por el ideal de regularidad, de no­bleza abstracta, de la felicidad verbal lo­grada por Pope y por sus discípulos; pero aquí y allá se notan acentos de un senti­miento más vivo, de una conciencia más profunda, acentos que elevan Los placeres de la Esperanza por encima de un mero ejercicio literario.

A. P. Marchesini