[Le parfum de Rome]. Obra polémica del escritor francés Louis Veuillot (1813-1883), publicada en 1852. El autor describe una estancia en la ciudad de los Papas; con entusiasmo trata de mostrar la gran importancia social y cultural de la religión, en sus relaciones con los hombres, con la ciencia, con el arte, con los negocios. Violentamente reaccionario, Veuillot polemiza contra la Revolución francesa y sus consecuencias; la visión de una Roma religiosa y ordenada en las jerarquías eclesiásticas, exacerba su animosidad contra el liberalismo y la voluntad de construir la sociedad fuera de las bases de la Iglesia y del altar.
Grave es la discordia que hiere a la sociedad moderna: el-mundo sólo hallará paz en la fe y en las prácticas religiosas; si no se frena a la ciencia en su orgullo intentará una vez más arruinar a los hombres. Es necesario combatir sin tregua contra los que niegan la idea católica. Roma es una enseñanza para todos los siglos. Las ruinas de los conventos y de las abadías extramuros son ya de por sí testimonios elocuentes. Todo es digno de admiración en la sociedad papal: desde los cardenales, que son pequeños santos en la tierra, hasta la administración del pueblo romano. Las visiones de la urbe y la visita a Pío IX suscitan su más devota admiración por la obra de la Iglesia, a la vez que vigorizan el desdén del escritor para los que con sus concepciones liberales o revolucionarias tratan de separar del Estado a la divina institución.
La ciencia moderna, saturada de orgullo, está destinada a una segura ruina. Escritores de la «ralea de Voltaire» y políticos despreciables llevarán a Francia a la ruina; sólo en el papado hallará la solución para sus males. En la política ultramontana del escritor, se nota la alusión continua a Napoleón III y a una alianza más íntima con la Iglesia. La polémica está llevada con una acrimonia que corre parejas con la violencia de las argumentaciones sobre los maleficios de la ciencia y de la libertad, y el contraste con los Olores de París (v.) no hará más que reforzar la lucha colérica y a menudo vulgar de Veuillot contra la sociedad francesa de su tiempo.
C. Cordié
Prosista excelente, vigoroso pintor de la realidad. (Sainte-Beuve)
La prosa de Veuillot es impecablemente musical. (Lemaitre)

