[Pilgerjahrt nach dem Unerreichlichem]. Recuerdos de la escritora Isolde Kurz (1853- 1944), publicados en 1938. Esta «Lebensrückschau», o mirada al pasado, en la que la escritora recorre todo el camino de su noble y fecunda vida, es una de las más importantes y significativas autobiografías poéticas de nuestro tiempo.
El padre de Isolde era un novelista suabio, un erudito historiador de la literatura y un traductor de la poesía alemana medieval. Viviendo modestamente en Tubinga no alcanzó, según su hija, el reconocimiento y el aplauso que merecía (v. el hermoso capítulo «La estrella de papá»). Sobre todo, la autora se erige en juez severo de su tiempo y de la pequeña ciudad universitaria, rígida y tradicionalista, que concedía a la mujer una parte demasiado restringida en la vida y doblegada al yugo de las costumbres y de los prejuicios. Con la familia de Isolde, liberal y progresista, los provincianos de Tubinga se mostraron duros y severos, pareciéndoles delito que una muchacha montase a caballo, nadase y, sobre todo, aspirase a una vida propia y a un desarrollo intelectual.
Isolde Kurz fue en alemania uno de los paladines de la emancipación femenina; no se ocupó en la cuestión del voto para las mujeres, pues le parecía cosa de importancia secundaria; pero trabajó infatigablemente para que la mujer estudiase, dilatase sus límites y saliese de una existencia mezquina. Más tarde, viviendo junto a la más bella playa de Italia (Forte dei Marmi, que ella descubrió) y acogiendo en su espíritu las visiones de Tos- cana, de Luquesia y de Versilia, se afianzó en su concepto de que la maternidad no era sólo el oficio y la misión de la mujer, o en todo caso una maternidad entendida en sentido más amplio, que abraza con las necesidades del cuerpo también las del espíritu y no se limita a sus propios hijos según la carne.
B. Allason

