Protagonista de la novela La sonata a Kreutzer (v.), de León Tolstoi (Lev Nikolaevič Tolstoj, 1828-1910). Por boca de este personaje, a quien el autor finge encontrar en un viaje en ferrocarril, nos es narrada la trágica aventura, acompañada de consideraciones que pretenden ser la justificación psicológica del uxoricidio.
El autor atribuye a Pozdnysev sus propias ideas sobre el matrimonio y sobre la moral sexual, negando la posibilidad de que existan valores espirituales en el amor carnal: el matrimonio es, pues, un equívoco, por cuanto está fundado en impulsos sensuales, apenas disfrazados por convencionales ficciones. A partir de ese modo de considerar las relaciones entre los sexos no tarda en llegarse a la condena de la concupiscencia: toda concesión a los sentidos es pecaminosa. La importancia del personaje consiste por lo tanto, sobre todo, en su calidad de expositor de ideas, y en su tendenciosidad polémica.
Con todo, de vez en cuando, especialmente en la última parte, en la que el hilo narrativo es dominado por el sentimiento más fuerte y obsesionante del personaje, o sea los celos, el relato, a través del continuo análisis, adquiere un valor psicológico muy notable y se convierte en la historia de unos celos. El ideólogo va cediendo poco a poco su lugar al pasional, que si bien es capaz de introspección, y aun de cierta lucidez en la observación del progreso de sus sentimientos, no logra dominar, en cambio, sus impulsos temperamentales.
El valor estético de este personaje, y, por consiguiente, de toda la novela, reside en este análisis de una pasión tan humana; y mientras es casi seguro que Tolstoi se proponía acentuar el aspecto ideológico de su obra, lo que ocurre en realidad es que la técnica del relato naturalista le lleva de la mano y le hace escribir algunas páginas excelentemente logradas, desde el punto de vista artístico, acerca de los celos.
A. K. Villa

