Protagonista de la novela de su mismo nombre del escritor catalán Narcís Oller (1856-1930). Pilar Prim es una mujer triste, llena de melancolía. Se encuentra con que la realidad no responde a sus ilusiones.
Pilar Prim está desengañada. El mundo que la rodea le parece prosaico, grosero, vulgar. Pilar Prim — mujer de carne y hueso — espera algo que satisfaga sus ilusiones, sus ansias de vida autónoma, libre de fariseísmos. Todo el mal que sufre Pilar proviene del testamento de su difunto esposo, con el que éste había conseguido extender su tiranía de viejo celoso más allá del sepulcro. Si Pilar Prim se casase de nuevo, se vería condenada a renunciar a su actual posición y pasar todas las privaciones de la miseria. Así, de esta forma, se le pagaba el sacrificio de toda su juventud. Hija de un marinero, perdió a su madre siendo muy niña y vivió bajo la severa vigilancia de su tía Cristina, mujer dominada por el afán de riqueza y lujo.
A los dieciocho años y coaccionada por su tía, Pilar se dejó deslumbrar por el dinero del señor Dou. De esta forma tuvo que pasar sus mejores años al lado de un marido despótico y al que no amaba. Ya viuda, y cuando Pilar Prim cree que definitivamente está condenada a no ser feliz, encuentra a Debarga, el hombre que sabrá comprenderla y amarla. Debarga, apuesto e inteligente, es para ella una ancla de salvación. Con él encuentra por fin la llave de su independencia. Debarga es, en efecto, el único que puede ayudarla y arrancarla del dominio del presuntuoso Ortal, a quien en los últimos momentos Dou había conferido la gerencia de la fábrica y la administración de todos sus bienes. Tras muchas dudas y vacilaciones, Pilar Prim romperá con los suyos, ofreciendo su amor a Debarga, el hombre que le promete la felicidad que un ambiente cerrado y egoísta trató de robarle.

