[Nimbrod]. Nemrod, legendario fundador del reino de Babilonia, pertenece a aquella prehistoria bíblica que se refiere a los inaccesibles y remotos confines de los adamitas, esto es, a las «categorías» primordiales del hombre.
Hijo de Cus, a su vez hijo de Cam (v.), el hijo maldito de Noé, Nemrod representa la categoría de la fuerza, del Estado, de la Ciudad de los hombres (v. Ciudad de Dios), «empezó a ser poderoso sobre la tierra»; la masa de los hijos del siglo arranca de ese gigante de sombra y de niebla, que campea como un signo en medio de la aurora del mundo. Su destino es metafísico: el pueblo mesiánico, los siete pastores y los ocho príncipes gobernarán la tierra de Nemrod con sus lanzas.
En efecto, Nemrod es el hombre de Babilonia, y Babilonia es la más ilustre encarnación de la Ciudad de los hombres. Esta informe figura de rey, que viene a ser como el polo negativo de Melquisedec (v.), y que como él se halla envuelta en el misterio y en el símbolo, y a la que vemos nacer y dominar en una frase de los Paralvpómenos (v.) I, y caer en la profecía de Miqueas (v.), tiene su sello natural y sobrenatural en el Infierno dantesco (v. Divina Comedia), donde se cumple su condenación, muda, gigante e impenetrable como la bíblica filiación de Cam.
P. De Benedetti

