[Berend Ivan]. Es el héroe de la novela Los diamantes negros (v.), de Mor Jókai (1825-1904), uno de aquellos protagonistas-ingenieros que incluso cronológicamente preceden a los «ingenieros» de Jules Verne (v. Cyrus Smith), con los cuales comparte el sentido de la importancia que habrá de alcanzar la técnica en la formación de los destinos del siglo XX.
Propietario de una mina de carbón, Iván Berend, a pesar de las intrigas de sus rivales, logra hacer de aquélla un establecimiento social modelo, conservando su honradez personal en medio de la deslealtad y de la corrupción que por doquier gobiernan la vida económica. Liberal y democrático, se opone a los consorcios reaccionarios de Viena y de París; es la encarnación del ideal del hombre moderno, más las virtudes del gentilhombre de los felices tiempos pasados: en efecto, a sus excepcionales cualidades de inventor genial, de técnico y de estudioso dotado de una rara fuerza de imaginación, une las de hombre de ingenio y de caballero perfecto, que lo mismo es capaz de dar una conferencia de vulgarización científica que de batirse en duelo o de sostener brillantemente cualquier discusión.
A pesar de todo, Iván, lo mismo que Miguel Timár (v. El hombre de oro), es fundamentalmente un «ermitaño»: como para éste, el trabajo es para él un modo de aislarse; pero la influencia que ejerce sobre la sociedad húngara produce un decisivo efecto transformador. Durante varios decenios, Iván Berend ha sido el modelo del trabajador progresista y genial, y la representación de la feliz conjunción entre el hombre tecnicocientífico de nuestros días y el «gentilhombre» todavía no desaparecido del escenario de la vida ochocentista.
G. Hankiss

