Nació en Preneste a mediados del siglo I a. de C. y murió hacia el 30 d. de C. Fue el gramático más ilustre de su época.
Procuró dar eficacia a sus enseñanzas con el espíritu de emulación que iba cultivando entre los discípulos mediante la concesión de premios en forma de libros antiguos o raros. Nombrado preceptor de Cayo y Lucio, sobrinos de Augusto, cargo que llevaba anejo un estipendio de cien mil sestercios, trasladó su escuela al palacio imperial, «in atrio Catulinae domus».
Atestigua la fama alcanzada por Flaco la estatua que los ciudadanos de Preneste le dedicaron en el foro, donde, grabados en el mármol, fueron colocados también los Fasti Praenestini (calendario religioso) que acabó de componer en los primeros años del gobierno de Tiberio y utilizó Ovidio. Además de su obra principal,, El significado de las palabras (v.), escribió otras acerca de temas gramaticales y antiguos, de las cuales poseemos noticias.
Al primer grupo pertenecen De obscuris Catonis (interpretación y comentario de los pasajes de Catón que, tras doscientos años, habían llegado a ser incomprensibles) y los dos libros De orthographia, respaldados por un gran éxito, a pesar de la réplica aducida a sus teorías por Scribonio Afrodisio. Nos dice Servio que Flaco empleaba también la forma epistolar en la exposición de las cuestiones filológicas.
De argumentos antiguos trataba Saturnus (sobre las fiestas saturnales), texto al cual acompañarían indudablemente, además del mencionado Fasti Praenestini, diversas obras acerca de antigüedades sagradas; la titulada Res Etruscae (que, de haber sido conservada, resultaría muy interesante para nosotros) reunía una copiosa e importante documentación histórica sobre la cultura y la lengua etruscas.
Finalmente, en un criterio enciclopédico parecen haberse fundamentado los Rerum memoria dicmairum libri, otro vasto repertorio de materiales (en este caso, de cultura general) al que acudió incluso Plinio el Viejo.
M. Manfredi

