Marco Antonio Flaminio

Nació en Serravalle (actualmente Vittorio Veneto) en 1498 y murió en Roma el 17 de febrero de 1550. Fue hijo de Giannantonio Zarobbini, quien, adoptado el nombre académico de Flaminio, lo conservó luego como apellido fami­liar.

Instruido por su padre en Literatura, ya durante la adolescencia tuvo fama de elegante poeta latino. En 1514 obtuvo el fa­vor de León X y fue introducido en el am­biente humanístico de la corte. En 1515 la publicación de su primer libro le atrajo invitaciones de todos los soberanos de Ita­lia, en cuyos palacios pudo relacionarse con las figuras más ilustres de las letras y la religión; citemos a Castiglione, Giammatteo Giberti, Vittoria Colonna y Juan de Valdés.

En 1545 dirigióse al Concilio de Trento como secretario del cardenal Polo; posteriormen­te rechazó el secretariado de esta asam­blea y el episcopado. Pasó los últimos años de su vida en Roma, entregado al cultivo de la poesía religiosa y a la meditación.

Además de los elegantes Lusus pastorales (v. Poemas latinos) de su juventud, dejó una Paraphrasis in triginta psalmos (1546), la colección de composiciones poéticas espiri­tuales De rebus divinis carmina (1551), mu­chas epístolas familiares y algunos pequeños tratados, entre ellos el Compendio della volgar gramatica (1521). Sus poesías aparecie­ron completas en la célebre colección Car­mina quinqué illustrium poetarum (1552).

A. Cappiello