Matías Flacio

(Mathias Vlacich), lla­mado Ilírico. Nació el 3 de marzo de 1520 en Albona (Istria), de donde su sobrenombre, y murió en Francfort el 11 del mismo mes de 1575.

Recibida una formación humanística, estuvo a punto de abrazar el estado reli­gioso. No obstante, su tío Baldo Lupetino, provincial de los franciscanos e interior­mente bien dispuesto hacia las ideas lute­ranas, le indujo a marchar a alemania para estudiar allí las nuevas doctrinas. Partió en 1539 y estuvo en Basilea, Tubinga y Wittenberg, donde fue discípulo de Lutero y llevó a la profesión del luteranismo el ímpetu de su carácter polémico e intransigente (1541).

Fue profesor de hebreo en Wittenberg, Magdeburgo, Luneburgo y Hamburgo; luego prosiguió su labor docente en Magdeburgo y en Jena, donde enseñó largo tiempo exégesis del Nuevo Testamento y convirtió la Universidad en un centro de la ortodoxia luterana. En efecto, Flacio se halló presente en todas las controversias que después de la muerte de Lutero opusieron el partido de sus discípulos más rígidos, llamado de los «gnesioluteranos», o sea de los «luteranos genuinos», al más templado y conciliador dirigido por Melanchton.

En el ardor de la controversia, Flacio llegó a afirmar que, caído Adán, el pecado es la «sustancia» misma del hombre. A causa de este criterio, se le con­sideró con indignación maniqueo. Sus in­temperancias le costaron la cátedra de Jena. Desterrado junto con otros cuarenta pas­tores por haberse negado a firmar una fórmula de conciliación, apoyada, con afán de paz, por el duque de Sajonia-Weimar, dirigióse a Estrasburgo y después fue a vi­vir a Francfort, donde falleció, amargado y obstinado.

A lo largo de las continuas polémicas teológicas publicó numerosos tex­tos de exégesis (es notable por su novedad la Clavis Scripturae Sacrae, 1567) y de his­toria, como el famoso Catálogo de los testi­monios de la verdad [Catalogas Testium Veritatis, 1556], enumeración de los «pre­cursores» de la Reforma y base de la pri­mera gran historia de la Iglesia, inspirada en los principios de la crítica moderna, aun­que al servicio del protestantismo: las Cen­turias de Magdeburgo (v. Historia eclesiás­tica), uno de cuyos autores principales fue Flacio.

G. Miegge