Nació en Bagnorea (hoy Bagnoregio), cerca de Viterbo, en 1221 ó 1222, y murió en Lyon el 15 de julio de 1274. Era de linaje noble y se llamaba Giovanni Fidanza.
Según se cree, el nombre de Buenaventura se lo dio San Francisco, el cual parece haber realizado en su favor, cuando niño, un hermoso milagro. Sea como fuere, al sonar para él la hora de las grandes resoluciones, Bagnorea tuvo presente al Santo de Asís, y decidió ingresar en el número de sus hijos (1242 ó 1243). No tardó en distinguirse.
Alejandro de Hales consideróle el mejor de sus discípulos. A los veintisiete años era ya maestro y enseñaba en París, precisamente cuando el gran Tomás de Aquino llegaba también allí como profesor. Por aquel entonces compuso Bagnorea su obra más extensa, el Commentarium in quattuor libros Sententiarum, del que más tarde, en 1257, ofreció una especie de sumario en el Breviloquio (v.).
El ingreso de las órdenes mendicantes en las cátedras no fue bien visto por muchos de los clérigos seculares, canónigos y cancilleres de catedrales que las desempeñaban; y así, los antiguos pedagogos emprendieron una violenta ofensiva contra los recién llegados.
Por ello, sólo tras una intervención pontificia abrió sus puertas a los dos amigos y rivales la joven Universidad parisiense; ocurrió esto en 1254. Sin embargo, el franciscano estaba destinado a misiones mucho más importantes.
Elegido en 1257, a los treinta y seis años, ministro general de la Orden, Bagnorea se halló frente a la suprema responsabilidad precisamente cuando la familia franciscana aparecía agitada por una lucha de tendencias opuestas: la de los seguidores del ideal primitivo y la de los partidarios de ciertas modificaciones.
Gracias al Santo, empero, todo se calmó y ordenó hacia un solo objetivo y una plena fidelidad. Y entre los hijos e hijas de San Francisco circulaba la perfecta biografía del seráfico padre a la que B. acababa de poner fin (v. Leyenda de San Francisco).
El gobierno de la Orden no le impidió la especulación teológica y filosófica; y así, retirado a la soledad de Auvemia compuso en 1259 su obra maestra Itinerario de la mente Hacia Dios (v.), a la que siguió poco después Reducción de las artes a la santa Teología (v.). Contra su modestia, Bagnorea fue elevado por Gregorio X al cardenalato (1273).
A pesar de hallarse enfermo, asistió a un concilio convocado en Lyon y en el que habían de tratarse problemas capitales para la cristiandad; en plena labor llególe su última hora. Sixto IV le canonizó en 1482 y Sixto V proclamóle en 1587 doctor de la Iglesia.
H. D. Rops

