Nació en Klein-Flottbeck, cerca de Altona, el 3 de mayo de 1849, y murió en Roma el 28 de octubre de 1929. Luego de haber participado en la guerra franco-prusiana, el joven Bülow ingresó en la carrera diplomática, en la que ascendió rápidamente: en 1877 fue nombrado encargado de Negocios en Atenas, en 1879 secretario de Embajada en París, en 1885 consejero en San Petersburgo y luego embajador en Bucarest, cargo que a partir de 1894 desempeñó en Roma.
En 1897 volvió a Alemania, donde asumió el puesto de ministro de Estado. Finalmente, en 1900 se le nombró canciller del Reich, en sustitución del anciano príncipe de Hohenlohe. Mereció la confianza particular y la amistad de Guillermo II.
En esta última fecha Bülow obtuvo para su país un contrato de arriendo del puerto chino de Kiao-Chow para un plazo de 99 años; anteriormente había adquirido para alemania las islas Carolinas y Marianas, y parte de la de Samoa. A causa de esta gestión fue elevado a la categoría de conde.
Sin embargo, su política fue criticada por no oponerse al rearme naval que provocó un choque con Inglaterra, por la negativa a aceptar una alianza con ésta y por el fracaso de alemania en la conferencia de Algeciras. En 1909, en ocasión de los escándalos Eulenburg, no logró disculpar al Kaiser ante el Parlamento con suficiente firmeza, y ello disgustó gravemente a Guillermo II; el bloque parlamentario de conservadores y liberales que sostenía el Gobierno de Bülow contra la oposición del centro debilitóse aquel mismo año, y el canciller hubo de dimitir.
Al principio de la guerra mundial fue enviado una vez más a Italia como embajador extraordinario para tratar de evitar la ruptura de la Triple Alianza; después de la conflagración vivió casi constantemente en Roma, en «Villa Malta».
Estaba casado con María Séccadelli, princesa de Camporeale e hijastra de Marco Minghetti. Sus Memorias (v.) aparecieron con’ carácter póstumo en 1930; en 1916, y para justificar su obra de estadista, había publicado otro volumen, titulado Política alemana [Deutsche Politik].
C. Gundolf

