Nació en 1468 en París, donde murió el 22 de agosto de 1540. Tras una juventud disipada y estudios realizados a disgusto, a los veintitrés años se entregó inesperadamente y con fervor a la actividad humanística: y así, llegó a conocer perfectamente el griego bajo la guía de Lascaris y otros maestros, aprendió matemáticas con Jacques Lefévre y dedicóse a la teología; al derecho, a las ciencias, a la filosofía y a la medicina con una pasión tal que le ocasionó posteriormente desarreglos de carácter nervioso para todo el resto de su vida.
Primer traductor del griego en Francia, puso a Plutarco en latín, limpió el código de Justiniano de los comentarios medievales (Annotâtions aux Pandectes, 1508;, profundizó el estudio de la civilización antigua (De asse, 1515), y, con los Comentarios sobre la lengua griega (v.), dio a la filología el carácter de instrumento de cultura general. Desempeñó importantes cargos públicos : fue secretario de Luis XII, quien le encomendó varias misiones respecto de la corte romana de León X, secretario también y bibliotecario de Francisco I, al cual sugirió la idea inicia1 del Collège de France, y, repetidas veces, «Prévôt des Marchands».
Mantuvo correspondencia en griego y en latín con los personajes más ilustres de su época: Erasmo, Tomás Moro, Bembo y Rabelais. De Roberta Le Lyeur, con la que se casó en 1503, había tenido once hijos. A la muerte de B., la viuda trasladóse con ellos a Ginebra y se convirtió al calvinismo.
S. Morando

