Francesco Berni

Nació. en Lamporecchio en 1498 (?) y m. en Florencia el 26 de mayo de 1535. Estudió en esta última ciudad y estuvo al servicio del cardenal Bernardo Dovizi da Bibbiena, que le llevó a Roma Muerto éste, y después de haber servido a otros señores, vivió durante algún tiempo en Padua, donde llevó a cabo la Refundi­ción del «Orlando enamorado» (v.).

En 1832 pasó al servicio de Hipólito de Médicis, con lo cual empezó el período más feliz de la existencia de Berni, a cuya actividad poética se abrió la corte del mecenas más ilustre de Italia. Sin embargo, parece haber encon­trado también allí su ruina, por cuanto, según la leyenda, fue víctima del odio de los Médicis y murió envenenado a conse­cuencia de su intervención en las diver­gencias de la familia.

En Capítulos (v.) y Sonetos (v.) cultiva las tendencias del si­glo XV y da forma poética a cualquier tema que le proponga su bizarra fantasía (la casa miserable, el orinal, la peste, la muía, etc.). Al variar con hábil desenvoltura y un raro sentido del lenguaje sus motivos cómicos, Berni cede a una sabrosa inventiva inspirada en Burchiello y aparece, con sus vivos problemas estilísticos (Diálogo contra los poe­tas, 1527, v.), dentro de la tradición jocosa.

En los sonetos azota frecuentemente con amarga sátira a personajes ilustres contem­poráneos y parodia a los petrarquistas del siglo. Sin embargo, esto mismo demuestra cuán vinculado se hallaba a su época, según lo manifiesta igualmente la refundición de la obra de Boj ardo Orlando enamorado. Con la farsa rústica La Catrina (v.) Berni tra­tó nuevamente un argumento grato a la tradición.

Así, pues, las rimas (entre las cuales cabe citar también las poesías lati­nas) y el pretexto de la refundición ofre­cen una clara imagen del autor, lingüista pedante y, al mismo tiempo, inagotable y genial creador de situaciones cómicas.

G. Mariani