Nacido en Venecia en 1756, m. en Roma en 1837. De familia noble, pero arruinada (era hijo de un conde napolitano), comenzó a componer tragedias a los nueve años.
Para ganarse la vida hacía de poeta a sueldo en compañías dramáticas y se casó con la actriz Teresa Monti, siguiéndola en sus viajes. Tocó toda suerte de géneros teatrales e hizo gala de una extraordinaria fecundidad (600 obras, de las cuales 200 fueron impresas: tragedias y comedias, dramas y fábulas).
Componía una obra teatral en poquísimo tiempo: hasta en dos o tres días. Naturalmente, tan rápida improvisación se traduce en la mala calidad artística de las obras, que sólo se salvan cuando acusan una transparente imitación de Goldoni, como El barbero de Güeldres (v.), imitación de Don Marzio, y Uno entre cuatro (v.).
De todas formas, fueron muy aplaudidas Contraddizione e puntiglio, Le vertigini del suolo, Giovanni e Arduino, L’omicida per punto d’onore, piezas de trama complicadísima. Habiendo quedado viudo, aceptó representar, por lo que entró en sociedad con Marta Colleoni, pero fue un actor mediocre.
Vivió con De Marini, con Zuccolo, con Fabbrichesi, etc. A los 70 años se casó en segundas nupcias con la viuda de un apuntador. Cansado de su frenética actividad se había retirado entonces a Roma, como huésped del autor de melodramas Giacomo Ferretti. Para ganarse la vida en los últimos años, se vio obligado a dar clases particulares.

