Antoine Arnauld

Nacido en París el 6 de febrero de 1612, m. en Bruselas en 1694. Fue uno de los veinte hijos del abogado Antoine Arnauld, cuya familia dio a Port-Royal doce monjas y seis «solitarios».

Sufrió la influencia profunda del abate de Saint- Cyran; y, ordenado sacerdote en 1641: después de haber trocado los estudios de dere­cho por los de teología, orientó toda su vida a la defensa del jansenismo y a la lucha contra los jesuitas.

Después de la condena del Augustinus (1642), escribió, durante las largas luchas que siguieron, el tratado De la comunión frecuente (1643, v.), sobre la cual había discutido con Saint-Cyran, soste­niendo el principio de la interioridad de la religión; en 1655, en la Carta a un duque y a pares rechazó que se encontraran en Jansenio las cinco proposiciones condenadas por el papa Inocencio X y en la bula de 1653, declarando al mismo tiempo que los Evangelios y los Padres muestran que San Pedro fue un justo al que le faltaba la gra­cia, y fue condenado a ser expulsado de la Sorbona.

En defensa propia y de la causa, Pascal escribió las Cartas del Provincial (v.), para las cuales allegaron argumentos el mismo Arnauld y Niccole. Considerado autor de las mismas, hubo de esconderse para elu­dir la detención; ñero continuó dirigiendo la resistencia de Port-Royal.

De Pascal lo separa la divergencia acerca de la firma del «formulario» (1661); continuó valiéndose de la colaboración de Niccole, que lo acompañó durante más de veinte años en sus escon­dites: con él escribió la Lógica de Port- Royal (1662, v.) y la Gramática general y razonada (1684, v.), y más tarde, después de que la «paz de la Iglesia» (1668) detu­viera durante diez años la persecución y lo devolviera a la gracia del papa y de Luis XIV, La perpetuidad de la fe, en tres volúmenes (1669, 1672, 1676), contra los cal­vinistas.

Separado también de Niccole, y habiendo reanudado las hostilidades, hubo de refugiarse en Flandes, y más tarde en Bruselas (1679), donde permaneció hasta su muerte, excepto una estancia en Holanda, y continuó escribiendo sobre teología (más de 40 tratados), moderando su agustinismo excesivo con un acercamiento al tomismo.

V. E. Alfieri