Novelista uruguayo n. en Salto en 1900 y m. en 1960. Pertenece realmente a las literaturas uruguaya y argentina, pues pasó buena parte de su vida en Buenos Aires, residencia que alternaba con Salto y Montevideo.
Es el novelista moderno del campo rioplatense, que ahonda en la vida rural con sentido intensamente humano, en contraposición frecuente con la vida ciudadana (El paisano Aguilar, 1934).
Además de esta novela que acabamos de citar, son obras suyas de alto valor La carreta, El caballo y su sombra (1941) y La Luna se hizo con agua (1944). Es difícil distinguir entre estos trabajos y otros relatos, que no por ser menos ambiciosos tienen menos interés, pues a la altura de sus mejores narraciones se encuentran las Historias de pájaros, La trampa del pajonal y La plaza de las carretas.
Cuando la preocupación política o politicosocial de este novelista preside la concepción del artista, baja lógicamente el nivel literario, como ocurre en La edad despareja (1$39), Nueve lunas sobre Neuquén y La victoria no viene sola (1952); a este respecto, Anderson Imbert señala que el título de esta última novela es una frase de Stalin.
Otras novelas suyas son Tangarupá (1925) y otras tres que anunciaba tres años antes de morir en carta a Alicia Ortiz con el título de Los montaraces, Corral abierto y Feria de farsantes. Su poesía figura en los volúmenes Veinte años (1920), Visitas al cielo (1930) y Quiero (1953).
Amorim es un gran escritor, un observador inteligente y un artista singular que logra espléndidas realizaciones cuando su inquietud ante la injusticia social que presencia no se convierte en obsesión.
J. Sapiña

