André-Marie Ampère

Nacido en Poleymieux, junto a Lyon, el 22 de enero de 1775; m. en Marsella el 10 de junio de 1836. Dotado de gran inteligencia,, había dado muestras desde pequeño de excepcional disposición para las matemáticas.

A los 18 años, des­pués de haber leído y aprendido, gracias a su prodigiosa memoria, la Enciclopedia de Diderot y D’Alembert, es decir, todo el saber hasta entonces conocido, estudiaba la Mécanique analytique de Lagrange, y podía repetir todos sus cálculos, demostrando de ese modo la profundidad de sus estudios.

Fue precisamente en este período, en 1793, en Lyon, cuando su padre subió al patíbulo acusado de simpatizar con la aristocracia. Ampère suspendió sus estudios y permaneció durante un año en estado de profunda de­presión.

Se dedicó después con ardor a la botánica, a la poesía y a la música. Casado en Lyon, tuvo el 12 de agosto de 1800 un hijo que fue más tarde el ilustre literato Jean-Jacques Ampère Nombrado en 1801 profe­sor de física en Bourg, escribió allí Considérations sur la théorie mathématique du jeu (Lyon, 1802), que le valió en 1803 una cátedra en Lyon y más tarde, en 1805, una plaza de repetidor de análisis matemático en el Politécnico de París, donde se esta­bleció después del acerbo dolor que sufrió a la muerte de su esposa.

Las obras de Ampère tratan de matemáticas, mecánica, física matemática y experimental, química, cien­cias naturales y filosofía. En matemáticas, publicó notables trabajos sobre la igualdad de los volúmenes de los poliedros y sobre las ecuaciones diferenciales; en química encontró, independientemente de Avogrado, la ley que lleva el nombre de ambos; in­tentó también, en los últimos años de su vida, una clasificación de las ciencias (v. Ensayo sobre la filosofía de las ciencias).

Pero Ampère debe su inmortalidad al descubri­miento de las acciones mutuas entre los conductores atravesados por corrientes eléc­tricas, y más aún, a la ley fundamental que obtuvo de ello, echando las bases de la electrodinámica y contribuyendo de un  modo admirable a la nueva ciencia del elec­tromagnetismo.

La Memoria sobre la teoría matemática de los fenómenos electrodinámi­cos deducida únicamente de la experiencia (1820, v.), que resume su trabajo, continúa siendo uno de los ejemplos clásicos de los métodos matemáticos aplicados a la obser­vación de los fenómenos. Entrevió en el electromagnetismo aquella unidad física que sólo fue reconocida un siglo más tarde, y hoy se estudian los campos magnéticos de acuerdo con la dirección de sus teorías.

Maxwell definió a Ampère como el «New­ton de la electricidad». Su personalidad mo­ral se formó desde la adolescencia cuando, como él mismo confiesa, quedó impresio­nado por la lectura del elogio de Descartes escrito por Thomas, impresión que le duró toda la vida.

Ampère era tímido y modesto, y muy distraído; de naturaleza muy religiosa, fue atormentado frecuentemente por la duda. Perteneció a la Academia de Ciencias de París y a las más importantes sociedades científicas de Europa. La unidad de la co­rriente eléctrica ha sido denominada «am­perio» en su honor. Murió en el cumpli­miento de sus deberes como inspector de las universidades francesas.

R. Fedriani