Drama ruso de Antón Pavlovic Chejov (1860-1904), representado por vez primera en Moscú en 1887. Es la primera obra teatral de Chejov, y sufre las consecuencias del sombrío pesimismo del tiempo y del escritor en aquella época.
Ivanov es el tipo del intelectual ruso neurasténico, desequilibrado aunque no loco, afectado por una forma de desequilibrio que Chejov, médico, estudió y describió concienzudamente en varios cuentos (por ejemplo, en La habitación n.° 6 y en El Monje Negro v.). Se agita en él un amor propio morboso, ofendido por continuos fracasos, que le empuja a quejarse sin cesar de sufrimientos ciertos e imaginarios. La vida parece ofrecerle posibilidades de salvación, pero él sigue hundiéndose cada vez más. Mientras sueña y trabaja para construirse una existencia digna y útil, felizmente casado con una joven judía que tuvo que arrancar a una familia de fanáticos, de repente pierde toda su fuerza moral y tolera que todo se derrumbe a su alrededor. Sin embargo, el pasado sigue matizándose para él con colores tanto más brillantes cuanto más incapaz y acabado se siente; y es precisamente por oírle hablar de estos ideales que la buena y tierna Sasa, rebosante de poesía y de anhelos, se enamora de él. Este amor tendría que devolverle la fuerza y la fe; muerta su mujer, está libre de dar a su ’ vida un nuevo rumbo. Pero al igual que rechazó una vez el amor de la muchacha, ahora que éste está a punto de adueñarse de su ánimo, él rechaza por debilidad la vida y se suicida.
Ivanov es indudablemente el «naufrage de la vie» de finales del siglo XIX, producto de la vida europea de aquel tiempo, como prueba además el teatro de Ibsen; pero es también especialmente un tipo característicamente ruso, ya conocido en las épocas anteriores y aún modelo para escritores de la época posterior. Como tal reflejó un aspecto de la depresión de la época; el otro aspecto, el de la rebelión, aunque sorda y oculta, se anunciaba en la aparición de los primeros héroes de Gorki. Trad. italiana de Cario Grabher en Teatro di cechov (Florencia, 1923).
E. Lo Gatto

