Colección de fábulas del poeta español Félix María Samaniego (1745-1801), publicadas entre 1781 y 1784, y distribuidas en nueve libros. Las fábulas de los cinco primeros libros se inspiran en Esopo, Fedro y La Fontaine (especialmente a través de este último, mediante el cual conoce los temas y argumentos de las fábulas clásicas). Estas Fábulas fueron escritas para los alumnos del Seminario de Vergara. A grandes rasgos podríamos decir que Samaniego es el autor de la moral bonachona, del optimismo, de las verdades mediocres. Todos los defectos de la literatura moral y didáctica del siglo XVIII están contenidos en su libro y cabe decir aún que aquí aparecen más exagerados. Samaniego trata los asuntos de la fabulística tradicional de una manera fácil, mediante el instrumento de un verso ligero y sonoro, lo que da a su obra un carácter de agilidad que no tiene la obra de Iriarte (v. Fábulas literarias). Son memorables sus fábulas sobre la lechera, las ranas que piden rey, la cigarra y la hormiga, el parto de los montes, etc.
La amistad entre Iriarte y Samaniego se rompió al publicar aquél sus Fábulas literarias. Le atacó en Carta apologética al señor Masson, y en Observaciones sobre las «Fábulas literarias», donde disputa a Iriarte la novedad de la introducción del apólogo en la literatura española, pues con anterioridad a la fecha de publicación del libro de Iriarte, Samaniego había dado a conocer en lecturas e incluso publicado algunas de sus fábulas. Con todo, el propósito de ambos autores es diferente. Samaniego las escribió con la finalidad de ofrecer ejemplos a los niños del Seminario, mientras que la intención de Iriarte es exclusivamente literaria, mejor dicho, de afirmación y defensa de los principios y reglas del gusto neoclásico, y aun de polémica literaria. Pero Samaniego tampoco se levanta por encima del ambiente y del gusto de su época y muchas de las acusaciones que dirigió contra Iriarte se las podía aplicar a sí mismo.

