Novela picaresca del doctor Carlos García, aparecida en París en 1617. Se titula también La antigüedad y nobleza de los ladrones. En ella, un ladrón, Andrés, narra su vida a García, desde la cárcel. Comienza contando cómo se vio obligado a hacer de verdugo con sus propios padres, condenados a muerte por robo sacrílego. Los capítulos subsiguientes son un manual bastante completo del oficio de ladrón, explicando dónde se encuentran las desgracias y fortunas de la tarea y algunas industrias de que se valen para esquivar a la justicia. En el capítulo X inserta unos coloquios de materia amorosa. Las aventuras carecen, en realidad, del atrayente interés de las demás novelas picarescas. Después del inventario de la vida de los ladrones, termina el libro con la última desgracia de Andrés: una vulgar caída en manos de la ronda cuando estaba robando ropas y objetos de una casa, por lo que va a galeras. Un capítulo, el XIII, expone metódicamente los estatutos y leyes de los ladrones. En los primeros años de este siglo, José M. Sbarbi sostuvo la teoría de que la Desordenada codicia era obra de Cervantes, teoría que no ha podido ser tomada en consideración. Más tarde, A. Rey ha visto que una de las aventuras del ladrón (el robo de zapatos de un solo pie) procede de un cuentecillo francés incluido en los Nuevos recreos y alegres razonamientos (v.), de Bonaventure Despériers, que a su vez procede de la Légende de Maistre Pierre Faifen, poema de Charles de Bourdigné (1526). De cualquiera de ellas pudo aprovecharse Carlos García.
A. Zamora Vicente

