Las coplas de ¡Ay, panadera! se contienen en el famoso cancionero del siglo XV que poseyó el gran bibliógrafo B. J. Gallardo, aunque están más completas en otro manuscrito que para en la biblioteca de Menéndez Pelayo, de Santander, estudiado por Miguel Artigas. En este último texto varía el mote: Di, panadera. Se trata de una sátira finamente escrita contra la cobardía de muchos caballeros que se hallaron en la famosa batalla de Olmedo, donde las tropas de Juan II y don Álvaro de Luna vencieron a los nobles sublevados contra el favorito real. Las coplas constan de ocho versos (abbaacca), y terminan con el estribillo ¡Ay, panadera! o ¡Di, panadera!, como en el siguiente ejemplo: «Con lengua brava e parlera, / y el corazón de alfeñique / el Comendador Manrique / ecoxió bestia ligera, / e dió tan gran correndera / fuyendo muy a deshora, / que seis leguas en un hora / dexó tras sí la barrera. / ¡Ay, panadera!»
J. M. Blecua

