[La ballade des pendus]. Composición del poeta francés François Villon (1431-1463?), publicada en 1489. El verdadero título que apareció en un manuscrito era El epitafio de Villon [L’épitaphe Villon], pero también el primero, más conocido, es oportuno y justo. Además del Testamento (v.), el autor dejó baladas diseminadas (v. Baladas de Villon): la más famosa es ésta, no inferior a las más bellas del Testamento. El poeta de mal vivir, esperando la condena, se ve ya colgado de la horca junto con sus compañeros, lavados por la lluvia, secados y ennegrecidos por el sol, destrozados por los cuervos y urracas, balanceándose por el viento; y reconociendo que el castigo es justo, pide misericordia a los hermanos humanos: «Rogad a Dios que a todos nos absuelva». Esta es la interpretación tradicional, a la que la crítica reciente no encuentra sólidas bases. Por otro lado, no es necesario pensar que la balada fue escrita en la prisión en la misma víspera del suplicio, cuando el poeta, sintiendo en el corazón el presagio del fin inevitable, debe sentirlo más agudo a la vista de los otros desventurados, sus semejantes, sujetos al horrible castigo: por ellos y por él mismo pronuncia las palabras de la más honda piedad, trazando un cuadro fuerte y siniestro que nos da la figura de Villon más aún que el propio Testamento. [Trad. española de M. Héctor en la antología de François Villon de Poesía en la mano (Barcelona, 1940)].
V. Luigli
Villon es el anillo más lejano en que se pueden articular fácilmente los poetas franceses modernos. (Sainte-Beuve)

