[L’Arlesienne]. Relato de Alphonse Daudet (1840-1897), publicado (1866) en las Cartas desde mi molino (v.), del que el propio autor extrajo un drama del mismo nombre en tres actos y cinco cuadros (1872) con música de George Bizet (1838-1875). Federico ama a la Arlesiana, que no aparece en el drama y, desdeñando el amor que siente por él Vivetta, la pide en matrimonio. Pero la Arlesiana no es pura: un guardián de caballos puede demostrar que es su amante. Desesperado, Federico abandona su casa, vive en un aprisco del campo, rechaza todo consuelo y desprecia obstinadamente a la pobre Vivetta. Su madre, con tal de verle feliz, aceptaría incluso en casa a aquella mujer perdida. Pero entonces el joven, conmovido, reacciona y decide casarse con Vivetta para dar a su madre una nuera digna de ella. Sin embargo no se ha extinguido el amor por la Arlesiana: apenas Federico se entera de que el guardián de caballos, celoso de su Arlesiana, ha decidido raptarla, siente renacer la pasión y Vivetta impide a duras penas que mate al rival.
Incapaz de sobreponerse a sus locos celos, Federico se mata. El drama, vivo en los temas descriptivos, mientras enlaza los amores de Federico con la vida sana y patriarcal de la familia, hace resaltar su carácter tenebroso y solitario en contraste con la alegría de los aldeanos en la fiesta. Un detalle que muestra el interés de Daudet por su Pro- venza nos lo da la figura de Inocente, hermano de Federico; enfermizo é idiota, es un talismán para la casa, pues, según la profecía de un brujo, cuando recobre la razón, el otro hermano se perderá. Corre por la escena una frondosidad de vida y de despreocupación que transforma el suceso doloroso de amor en una evocación de la vida provenzal. Sin embargo la primera representación del drama, cuya prosa se alternaba con la música de Bizet, tuvo escaso éxito. La carrera triunfal de esta música, por otra parte completamente francesa, sólo empezó en el 1885, cuando una «suite» que recogía los motivos de la obra familiarizó al público con aquel arte lleno de delicadezas, de motivos folklóricos y de audaces novedades armónicas que preludiaban la de Carmen (v.). [Trad. española por R. A. Silva y Martínez, seudónimos de R. Foulché-Delbosc y A. Bonilla y San Martín (Madrid, 1907)].
E. Magni Dufflocq
* Leopoldo Marenco extrajo un libreto en tres actos y cuatro cuadros con música de Francesco Cilea (n. 1866), representado en 1897 en Milán.

