Sainete de Carlos Arniches (1866-1943) estrenado en el Teatro Apolo de Madrid (14 mayo 1914). Consta de un acto, en tres cuadros, con ilustraciones de los músicos Valverde y Serrano. Es una castiza muestra de la pieza de costumbres madrileñas, pasando la acción en ambientes típicos, como la ribera del Manzanares, junto a Puerta de Hierro (con fondo de «merendolas», cestas, vasos de vino, mantones y guitarras); la Ronda de Valencia, frente a la calle de Embajadores (con el farolero, el vendedor ambulante y el borracho); y el caserón destinado a baile dominguero. Los tipos, como todos los de la obra de Arniches, son «clichés» de figuras madrileñas, bastante primarios, pero que han logrado un gran éxito popular. Así, el propio Melquíades, juerguista, borrachín, enamorador de ocasión, y con dejos de tercería; Serafín, el Pinturero, tenorio de barrios bajos; Avelino, tratado por el propio autor, en 1916, en obra aparte, honrado, fiel y pendenciero; Benita y la Nieves, con cierta constante del honor tradicional, compatible con la más avispada coquetería; la «Señá Paca, la fiera» — figura más de guignol que de teatro culto —, etc. Los versos, en la parte destinada al canto, con aire ágil de chotis castizo, cumplen su cometido, junto a la prosa, dislocada y llena de vulgarismos locales, unos propiamente del habla del bajo pueblo madrileño, otros más bien invención del autor (como en muchos otros de sus sainetes) que han logrado aclimatarse en dichos medios populares, como frases hechas, por influencia de la obra. Por tanto, un valor puramente local y de época.
A. Valbuena Prat

