[Heilige Seelenlust oder geistliche Hirtenlieder der in ihren Jesum verliebten Psyche]. Cancionero religioso en cinco libros de Johann Scheffler (Angelus Silesius, 1625-1677), el gran poeta religioso del siglo XVII, convertido al Catolicismo. Los tres primeros libros de la obra aparecieron en 1657, el cuarto pocos meses después, en el mismo año, mientras el quinto no se publicó hasta 1668.
El volumen expresa ideas profundamente místicas, si bien el autor no abandona nunca el terreno señalado por la Iglesia, como había hecho, en cambio, en su otra obra, El querubín peregrino (v.), que había sido escrita, por lo menos parcialmente, a raíz de su conversión, bajo la influencia de las ideas del místico Franckenberg y de Tauler. Los tres primeros libros son como un drama en tres actos: de la espera del esposo pasa al goce de su presencia, al dolor por su muerte y a una especie de aquietamiento interior por la resurrección. Son habituales en la tradición mística el concepto de ver en Jesús al esposo del alma y el deseo de unirse con el amado; lo que es característico en Silesius es el tono barroco que ofrece dicha mística, presentándose con ropaje arcádico y casi mundano. Asimismo su metro está inspirado en las canciones entonces en boga, particularmente por un volumen de poesías pastoriles de Johann Hermann Schein, Música selvática [Waldliederlein] (1621) y por otros poetas profanos de su tiempo. Así podemos leer una extensísima serie de canciones de ritmo ligero, sumamente musicales, y vemos el alma bajo la figura de una arcádica pastorcilla que sigue al pastor Jesús.
Scheffler ha elegido este metro deliberadamente, porque creía que podría renovar el canto religioso católico y aspiraba justamente a lograr hacer accesible la lírica religiosa sirviéndose de metros fáciles al oído. Son también evidentes las influencias de la literatura latina tardía y, como es natural, de los cantos religiosos protestantes, por ejemplo, los de Johann Franck, entre otros. A pesar de la variedad de sus influencias y tonos, esta composición mantuvo la máxima importancia en la lírica religiosa alemana de los siglos posteriores. Sobre todo, la secta protestante de los pietistas recogió más tarde el tono extático y amorosamente férvido de Angelus Silesius, su intensidad de expresión y la plasticidad de sus imágenes. El alma, o la Psyche, como Silesius la llama, sigue al Esposo por los bosques y por los campos, llora sus dolores, lo abraza, lo acaricia, lo besa con una violencia y casi carnalidad de imágenes que nos recuerdan las visiones de Santa Teresa o los místicos italianos de la Edad Media. Tales fenómenos eran raros en alemania, si bien antes de Silesius existieron ya algunos autores de obras similares, entre los cuales el principal es Friedrich Spee, cuyo El ruiseñor que desafía (v.) se aproxima, al menos por su forma, al cancionero de Silesius.
C. Guerrieri – C. Gundolf

