El Santo, Antonio Fogazzaro

[Il Santo]. Novela de Antonio Fogazzaro (1842-1911), publicada en Milán en 1905. Ocupa el tercer lugar en la tetralogía de novelas que comienza con el Pequeño mundo antiguo (v.), continúa con el Pequeño mundo moderno (v.) y se cie­rra con Leila (v.). El protagonista es Pedro Maironi (v.), convertido en un jardinero del convento de Subiaco, bajo el nombre de Benedetto, y que ha ganado cierta fama de santidad.

En las intenciones del autor, Be­nedetto debía mostrarse como ejemplo de una tendencia reformadora con carácter místico; en efecto, se trata de un reforma­dor religioso, de un santo docto el cual, por medios misteriosos y casi por voluntad sobrenatural, llega a encontrarse frente a frente con el Pontífice y a ilustrarle denunciándole el espíritu de mentira, de do­minación, de avaricia y de inmovilidad en la Iglesia, abordando incluso la cuestión política de las relaciones entre el Quirinal y la sede pontificia. Perdida la actualidad de las disputas que otorgaron resonancia mundial a la novela, presunto exponente de las tendencias modernistas, el interés para el lector de hoy se reduce a lo que aprecia en las páginas dedicadas al paisaje, verdaderamente bellísimas, y entre las más ricas por su tono espiritual, y en aquellas otras en que continúa la pasión de Pedro Maironi por Jeanne Dessalle (v.), cual en el Pequeño mundo moderno, como una ten­tación, y en forma más atormentada cuanto más se renueva. Extenuado por los rigores ascéticos que se había impuesto, muere Be­nedetto, y su último aliento es recogido por Jeanne, que él cree que por su influjo ha recobrado la fe.

El libro fue condenado por la Congregación del índice el 5 de abril de 1906, mientras se desataban en torno al mismo grandes polémicas y apa­recían o estaban a punto de aparecer tra­ducciones en todas las lenguas. Se sometió el autor, haciendo pública su decisión en una carta al marqués Crispolti, publica­da en el «Awenire de Italia» del 21 de abril. Con ello nació un caso de pretendida incompatibilidad entre el hecho de acato a la Santa Sede y la permanencia de Fo­gazzaro en el Consejo Superior de Instruc­ción pública; todo ello trajo como conse­cuencia una amplia polémica periodística e incluso manifestaciones públicas de los es­tudiantes, que tuvieron eco clamoroso en la Cámara italiana de los Diputados (11 de junio). Se registró entonces la autodefensa de Fogazzaro, en una tribuna mundial, es decir, en su conferencia Las ideas religiosas de Giovanni Selva [Les idées religieuses de G. Selva] desarrollada en París el 18 de enero de 1907, en la École de Hautes Études Sociales. Todo ello contribuyó a hacer de El Santo uno de los más extraordina­rios éxitos de librería; incluso existe una traducción en caracteres ideográficos. Co­mo fuentes del pensamiento de El Santo pueden considerarse a Rosmini, Lambruschini, Tyrrell y Towiansky.

P. Nardi

¿Y qué es, pues, El Santo? Nada más que un documento del alma de Fogazzaro, un libro en el cual, inconsciente e involunta­riamente, se deja ver tal como era en aquel momento de su vida, y tal vez como subs­tancialmente fue siempre. (B. Croce)

*    El más importante ejemplo de tentativa artística sugerida por El Santo, es tal vez la novela de Giuseppe Brunati (n. en 1881), Cuaresmal, aparecida en 1910; allí, el libro de Fogazzaro y aun el mismo autor son so­metidos a discusión, en franca disensión con su tesis, tratando de demostrar que solamente se llega a la santidad a través de la experiencia del pecado y no resistiendo a la tentación.