[La piazza universale di tutte le professioni del mondo]. Obra enciclopédica de Tommaso Garzoni (1549- 1589), publicada en 1585, una de las más singulares del fecundo autor. Con amplia información presenta en su conjunto el cuadro completo de las diversas profesiones y oficios, desde las ocupaciones más honorables hasta las truhanerías de los picaros. Así se pasa de los cesteros a los heréticos e inquisidores, a los banqueros, bandidos, enterradores, picapedreros, etc.
Es un desordenado cúmulo de noticias, eruditas o curiosas, sobre temas distintos; se citan oportunamente los textos antiguos más venerables de Arnobio, Cicerón, San Agustín, y también los modernos, como Folengo, Ariosto, Ortensio Landi, Celio Calcagnini y Vittoria Colonna, siempre entre un torbellino de referencias y disquisiciones. Este repertorio de un millar de páginas densísimas, es un documento importante de la vida del siglo XVI; puede también leerse como amable perorata de un charlatán, que trata de asombrar a los espectadores con citas de todas clases, serias y burlescas, y siempre da muestra de haber observado bien la sociedad de su época. Las profesiones, que se ordenan por orden alfabético desde el maestro de ábaco hasta los fabricantes de zuecos, están presentadas extensamente con todas las dotes de un ingenuo curioso y poco constructivo.
Es sobre todo notable el modo de escribir y razonar: con burlescos lances, la vida de las mujeres alegres, de los rufianes, los hipócritas, los timadores, es presentada en sus maneras osadas y libres de trabas sociales, cuidando empero de mostrar los resultados de una excesiva libertad que lleva a las manos del verdugo. También la cultura está considerada, según la rutina tradicional, en los aspectos de la magia y la astrología, quizás porque el autor se dirige a un público siempre apasionado por lo maravilloso y extraño. La obra ha de considerarse además como una fuente de testimonios sobre el éxito de los autores contemporáneos y de la tradición literaria (como resulta del denso índice de autores citados); además, el vivo prólogo y los numerosos sonetos de escritores y personajes de la época dan a la obra un aspecto de falsa seriedad científica, que no fue el menor motivo de su difusión.
C. Cordié
* La piazza de Garzoni fue traducida al castellano por el Dr. Cristóbal Suárez de Figueroa (1571-1639?), ampliándola en muchos acpectos. Fue publicada en 1615.

