Diccionario de estética, Niccoló Tommaseo

[Diziona- rio d’estetica]. Obra publicada con el título de Dic­cionario estético, en 1840, y nuevamente elaborada para su cuarta edición en 1867. En este diccionario, dividido en dos partes (antigua y moderna), el autor dispone en orden alfabético, compendiando y modifican­do frecuentemente afirmaciones precedentes, lo que escribió (a veces en una correspon­dencia privada y literaria) sobre numerosos literatos y pensadores italianos y extranje­ros.

Con frecuencia son extensos trabajos y apasionados estudios, como los que se refieren a Dante, a Manzoni y a Rosmini, o discuten audaz y polémicamente a Foscolo y a Monti, o bien se refieren con in­genio vivaz y personal a las’ obras de Cha­teaubriand y a los estudios de Ozanam. Allí aparecen todos los principales nombres de las letras antiguas y modernas: Homero, Virgilio, Horacio, Ovidio, Petrarca, Boccac­cio, Maquiavelo, Tasso, Vico y muchísimos más. Junto a los principales, figuran los se­cundarios y también los de mínima impor­tancia, estudiándolos todos con sumo cui­dado, con motivo de una reimpresión o de una discusión, para hacer crítica de una edición o para renovar útilmente una polé­mica literaria.

En conjunto, son 176 los autores discutidos en la primera parte y 245 en la segunda; para que el lector pueda darse cuenta de las diversas valoraciones y orientarse sobre la trascendencia de cada uno de los juicios, el autor presenta al frente de la obra una tabla en la que dis­tribuye en cinco períodos esta extensa y amplísima producción crítica, que abarca desde el 1821 al 1852. Los diversos escritos han sido meditados, corregidos, mejor do­cumentados y diversamente ampliados.

La inspiración es original y espontánea; la ex­presión reflexiva y siempre crítica y definitiva. La colección presenta notas que inte­resan especialmente asuntos de historia ci­vil y política, medieval y antigua, de filoso­fía, pedagogía, elocuencia, estilo y lenguaje, así como crítica filológica y estética, unifi­cados por el noble magisterio moral y pa­triótico perseguido incesantemente por Niccoló Tommaseo. Después de la obra inicia­dora de Foscolo y bastante antes que la de De Sanctis, Tommaseo profundiza, con un gusto singular, los estudios de las letras ita­lianas y logra definir y ofrecer juicios to­davía llenos de fragancia.

G. Gervasoni