Un Hombre Libre, Maurice Barres

[Un homme libre]. Novela francesa de Maurice Barres (1862- 1923), publicada en 1889; forma la segunda parte del ciclo «El culto del yo» (v. Bajo la mirada de los bárbaros y El jardín de Berenice).

Un joven cuya complejidad moral fue advertida desde el comienzo de la trilo­gía Bajo la mirada de los Bárbaros (pues él deseaba conocer el mundo en todas sus for­mas sin perder nada de su natural espontaneidad), se aleja de París, y con Simón, su compañero y amigo, se va a Jersey. Para ser verdaderamente uno mismo comprende que necesita de una compañía excepcional y de violentas emociones. Sus contactos con la naturaleza, su soledad en duros retiros y la meditación de los Ejercicios espirituales (v.) de San Ignacio de Loyola le hacen sentir el estremecimiento del universo con un latido que es conquista y firmeza espiritual. Bien sabe el joven que el mundo está lleno de ilusiones y que la misma mujer aleja de la sabiduría porque, al distraerle, quita al hom­bre su verdadera libertad; glorifica su de­voción a los ejemplos de Constant y Sainte- Beuve: la adolescencia de ambos fue una auténtica conquista sobre la vida, y por esto sus confesiones (v. Adolfo y Voluptuosidad) conservan la admonición de una ley espiritual.

En esta investigación sobre sí mismo el protagonista, que habla siempre en pri­mera persona en la intimidad de su diario, comprende que hasta la proximidad de su amigo es un símbolo que va poco a poco disipándose, puesto que en la meditación de los grandes espíritus ha efectuado sus pro­pios ejercicios espirituales, como nuevo mon­je de una austera religión. Pero en su nativa tierra de Lorena y en su contacto con Italia y con el arte de Leonardo, de Milán a Padua y a Venecia, efectúa la peregrinación de su renovación; toda la vida se abre ante su mirada y él la saborea como en verdadera conquista. Su regreso a París muestra que está ya dispuesto para la acción, porque in­teriormente está fortificado por la medita­ción de los grandes espíritus y la contem­plación de obras de arte y de tierras nuevas. Venecia ha decidido ya para siempre de su existencia, y la ribera luminosa de su mar le hace comprender el valor de la vida y la unión de los sueños y de la realidad más pura. Por esto, luego de haberse impuesto una nueva regla y haber comprendido su voluntad de ser únicamente uno mismo, es­cribe a Simón el deseo de estar solo y libre. Su iniciación en el mundo está ya termi­nada, y se cierra un período de su vida. Su libro tiene páginas muy sutiles, por su con­tinuo buceo psicológico, y adquiere necesa­riamente el tono de una confesión.

C. Cordié

Como tantos otros libros de Barres, Un hombre libre es un palimpsesto en el cual las especulaciones abstractas se sobreponen al teopto y acaban por embrollarlo todo. (Brémond)

Precisamente la esperanza de elevarse hasta Dios cruza por esta confesión juvenil; y jamás Barres hizo esfuerzo semejante para conocer el principio que lo contiene todo. (H. Massis)