[Sur Cathérine de Médicis]. Complicada y vasta obra narrativa en tres partes de Honoré de Balzac (1799-1850), escritas en dos etapas en 1828 y en 1836, publicada íntegra en 1843. En la primera parte, El mártir calvinista, las intrigas de la complicada política de Catalina de Médicis, en tiempos del débil Francisco II y de la astuta María Estuardo, están iluminadas por viva luz novelesca en una serie de episodios dramáticos que se enlazan con la aventura de un imaginario protagonista: el joven Cristóbal, hijo de Licamus (el peletero de la Real Casa). Este Cristóbal, ferviente adepto de la reforma calvinista, después de haber tomado parte en una serie de intrigas secretas en las que está envuelta incluso la Reina Madre, resiste heroicamente terribles martirios para no comprometer a su real cómplice. Encuentra más tarde su recompensa cuando, convertida en Regente después de la caída de los Guisa, con la subida al trono de su hijo menor Carlos IX, Catalina le nombra consejero en el Parlamento, lo cual le lleva a abjurar y calmar su idealismo heroico en el quieto e interesado conservadurismo paterno.
Con la segunda parte, La confidencia de los Ruggieri, el autor quiere presentar el mundo legendario de hechiceros e histriones que vivía unido a la corte de Catalina de Médicis. Lorenzo y Cósimo Ruggieri parecen realmente dotados de poder adivinatorio, que explotan, sin embargo, revistiéndolo con muchos engaños. Catalina se sirve de ellos en sus intrigas para satisfacer su sed de dominio y para someter la voluntad de su hijo Carlos IX. Después de una complicada aventura, el rey consigue tener en su poder a los hermanos Ruggieri y está a punto de hacerles matar; pero en una conversación con ellos (se trata de páginas dramáticas y curiosísimas, donde se resume en verdad todo el interés del relato) queda fascinado por su astuta habilidad, sorprendido y profundamente turbado por algunos pronósticos que se cumplen de lleno, y acaba concediéndoles la salvación.
La tercera parte, Los dos sueños, nos transporta completamente a un mundo fantástico. En una comida del siglo XVIII, dos provincianos desconocidos narran sus sueños. Uno de ellos, abogado, explica que soñó a Catalina de Médicis, la cual exaltaba la noche de San Bartolomé, aunque a su juicio, no fue del todo eficaz porque la hecatombe purificadora no fue llevada hasta el fin; y la sombra de Catalina le amonestó para que un error similar no se repitiese. El otro, un cirujano, cuenta que soñó en .un enfermo que tenía que operar al día siguiente, bajo cuya piel vivían gran cantidad de seres en lucha entre sí, de modo que, cuando clavaba el bisturí en la llaga cancerosa, mataba* millares y millares… Extravagante fantasía que en sustancia quiere demostrar que el ejemplo y los métodos de Catalina de Médicis pudieron muy bien haber inspirado la política de ciertos hombres de la Revolución Francesa. El abogado sería Robespierre, y el cirujano, Marat. La farragosa obra, que cuenta con numerosas páginas pintorescas y episodios trazados con excepcional vigor, pese a la íntima debilidad de la construcción, muestra un Balzac todavía atraído por la novela histórica; que trata de aplicar el sistemático y sutilísimo análisis psicológico y sus fantásticos sondeos en las misteriosas profundidades de la vida social, con los que consigue frutos mucho mejores cuando los aplica al estudio de la vida contemporánea.
M. Bonfantini

