[Cleanness]. Poema inglés, en versos aliterativos, que se encuentra en un manuscrito del siglo XIV, en donde están contenidos también La perla (v.), el Sir Galván y el Caballero Verde (v.) y Paciencia.
Se cree que es uno mismo el autor de estas cuatro composiciones, en las que se encuentra el motivo caballeresco de fondo alegórico y moral (Sir Galván), el motivo de las visiones, en donde aparecen y se discuten los problemas religiosos (La perla), y motivos bíblicos. Éstos están desarrollados en Paciencia, que es una paráfrasis, de casi 500 versos, del libro profético Jonás (v.), y en Pureza, en donde hay mayor variedad. Consta de 1812 versos, distribuidos en trece fragmentos. El propósito del escritor es el mismo que le había guiado en la alegoría de Sir Galván, es decir la exaltación de la virtud de la castidad. Pero aquí la materia edificante no está tomada de las narraciones caballerescas, sino de las que aparecen en la Biblia (v.). En él son presentados la condenación y el castigo del pecado de la impureza.
Al prólogo, que trata de la parábola de las bodas, de las que es expulsado el invitado que no lleva el vestido nupcial (pureza), siguen las largas narraciones del diluvio, de la destrucción de Sodoma y Gomorra y de la caída de Baltasar. Las fuentes del autor son no sólo los libros sagrados, sino también el Roman de la Rosa (v.) y los viajes de Mandeville. La valía del poeta queda demostrada en las grandes descripciones (el diluvio de la Pureza y la tempestad de la Paciencia son buena prueba de la personalidad del autor), no menos que en los versos en los que se describen con gran brillantez los vasos sagrados que Baltasar había sustraído del templo de Jerusalén.
Las enseñanzas morales no se agotan en la parte negativa en presentar la pena del pecado, sino que ofrecen como modelo la pureza de la Virgen y de Cristo, y de esta manera la obra entra a formar parte de la literatura medieval en torno a María, llena de encanto, florecida principalmente en forma lírica. En esta poesía mariana no falta, como es natural, el tono épico, que resalta ya de una manera muy definida en el Cursor Mundi (v.), la historia poética de la Biblia y de todas las épocas del mundo, fuente también en la que bebió el autor de Pureza.
A. Castelli

