[Principies of Psychology]. Conocida obra de psicología positiva del filósofo y científico americano William James (1842-1910), publicada en 1891. El mismo autor la presenta diciendo: «Toda ciencia natural admite, sin discusión, ciertos principios, y se niega a someter a discusión los elementos que sirven de orientación a sus propias leyes…
Este libro admite que existe un mundo externo y que los estados de conciencia pueden conocerlo y conocerse en ellos, que pensamientos y sentimientos existen y son vehículos del conocimiento; que la psicología, una vez establecida la correlación empírica de las diversas formas de pensamiento o de sentimiento, en condiciones precisas del cerebro, no puede proceder en tal terreno como una ciencia; si va más allá, se convierte en metafísica. Todos los intentos de explicar nuestros pensamientos, que aparecen fenoménicamente como productos de profundo valor — ‘alma’, ‘yo trascendente’, ‘ideas’, ‘unidad elemental de la conciencia’ — son metafísicos; por ello este libro rechaza tanto la teoría asociacionista como la espiritualista… En vez de tomar los movimientos de los presuntos elementos del pensamiento (siempre abstracciones), procuro mantener al lector en contacto con la real unidad efectiva de la conciencia… limitada a lo que es comprobable empíricamente… De la doctrina asociacionista he utilizado… el concepto de ‘objetos pensados’ o de ‘procesos cerebrales’ a los cuales se asocia. Todo mi esfuerzo va dirigido a ofrecer una ciencia natural del pensamiento, un ‘modus viven- di’ para poner de acuerdo las más diversas escuelas sobre la base común del hecho».
Pero diez años después de aparecer la obra, el autor añadía que cada vez se hallaba más convencido de lo difícil que era tratar la psicología sin introducir «una verdadera y propia doctrina filosófica». Una vez trazado el cuadro de las funciones cerebrales y su evolución, en correspondencia con la de los centros nerviosos, y haber estudiado la base fisiológica de los hábitos, que va ligada a la plasticidad de la materia nerviosa, la naturaleza de los automatismos y la teoría de los mínimos psíquicos, se inicia el estudio de la mente, por vía introspectiva: la corriente del pensamiento, en forma personal, continua, impulsiva y selectiva; la conciencia de sí mismo y sus factores constitutivos (el yo empírico; el yo social; el yo espiritual; rivalidad y jerarquía entre las diversas personalidades que forman el yo; la teoría que «nada explica ni nada asegura» respecto al alma-sustancia; la teoría asociacionista y la trascendental; las personalidades alternantes; la posesión incompleta). Siguen estudios sobre la atención, la concesión (inmutable a través de los diversos estados de ánimo), la discriminación y la comparación, el asociacionismo (de los objetos pensados, no de las ideas) y sus leyes. Cierran el primer volumen dos capítulos: «Percepción del tiempo» (el presente sensible; el tiempo inútil no es sentido; nuestra valoración del tiempo es variable; sentimiento del pasado y el presente: si bien una sucesión de sentimientos no es anuncio de que se sucederán); y «la memoria», su fisiología y patología.
El segundo volumen estudia en otros tantos capítulos las diversas fases del proceso cognoscitivo: sensaciones (nunca puras después de los primeros días de vida); imaginación (diferencia entre imágenes vagas e idea abstracta; diferencias individuales de la imaginación; proceso nervioso que supone); percepción (proceso nervioso concomitante; ilusiones, alucinaciones); percepción del espacio; percepción de la realidad (el sentido de nuestra vida es la experiencia fundamental; y en cuanto a la realidad de los diversos mundos — del sentimiento, de la ciencia, de las relaciones entre los «ídolos» de la tribu, de las opiniones individuales, de lo sobrenatural y mitológico, de la locura — cada uno elige aquello que le es más adecuado, porque es «real cualquier cosa que excita y estimula nuestro interés»; solución pragmática del conflicto realismo- idealismo); razonamiento (sus cualidades esenciales; sus factores; diferencias entre el animal y el hombre); el instinto (no siempre ciego ni invariable, el hombre lo tiene en mayor medida que los demás mamíferos); emociones (aquí se desarrolla la famosa teoría del autor de que «a la percepción de los hechos emocionantes siguen directamente las mutaciones corporales» y que «nuestra experiencia de dichos cambios corporales es la emoción»); voluntad (los movimientos voluntarios presuponen el recuerdo de los involuntarios, por ello son funciones secundarias del organismo, y no principales; nuestra voluntad depende de la idea que domina la mente; el esfuerzo de la atención, característica de la voluntad); libertad del querer («el primer acto de la voluntad debe ser afirmarse a sí mismo contra el fatalismo»); hipnotismo (la teoría de la sugestión debe ser aceptada a condición de que se admita previamente el estado de «trance» del sujeto).
Los Principios de psicología señalaron el primer impulso para la crítica de los antiguos métodos científicos, iniciada por Kant. El libro de James representa un intento de armonizar la tradición clásica, el análisis asociacionista, las especulaciones psicogenéticas, los métodos experimentales y los conceptos biológicos y patológicos, asignando a cada tendencia un lugar preciso en el resultado final. La obra puso de relieve «el punto de vista funcional» en psicología; asimiló la ciencia mental a las disciplinas biológicas y trató también el pensamiento y el conocimiento como medio en la lucha por la existencia. [Trad. española de Domingo Barnés (Madrid, 1900)].
G. Pioli

