[Principies of Psychology]. Tratado filosófico del inglés Herbert Spencer (1820-1903), tercero de su gran sistema evolucionista, si bien fue publicado con anterioridad a los otros, en 1855, y reformado en 1870-1872 (v. Primeros principios, Principios de biología, Principios de sociología y Principios de ética).
En la presente obra la psicología aparece dividida en dos partes: psicología subjetiva y psicología objetiva. Estudia ésta el desarrollo del espíritu en sí mismo, cómo gradualmente se ha separado de la vida física, y por pasos continuos, en virtud de su naturaleza y siempre de idéntico modo, hasta alcanzar el grado elevadísimo de los seres superiores. La parte que trata de la psicología subjetiva arranca del examen de los fenómenos más elevados de la inteligencia, para reducirlos a elementos simples, hasta llevar todas las manifestaciones de la vida psíquica a una unidad constitucional. De este modo la psicología subjetiva confirma el resultado obtenido en la objetiva. Spencer demuestra que los procesos del razonamiento consciente se reducen a situaciones de similitud, entre límites más o menos complejos, de forma que se pasa del razonar al conocer, clasificar y percibir.
Incluso en los animales, bajo un determinado estímulo, debe existir, para actuar, una aptitud que permita valorar la semejanza y la diferencia. Siempre domina la misma ley, y toda actividad psíquica puede considerarse como una diferenciación e integración de estados de conciencia. El origen y permanencia de la conciencia admite que aparezca una diferenciación de sus estados; y para que tales estados sean reconocidos es preciso que cada uno de ellos se funda con anteriores estados persistentes y se integre con ellos. El individuo no comienza por sí mismo, sino que su inteligencia, capaz de ordenar las experiencias, no es más que la misma experiencia orgánica de las generaciones precedentes. El sistema nervioso y el cerebro humano son como un registro organizado de las infinitas experiencias adquiridas en el largo desenvolvimiento de su existencia.
Estos principios se ligan a la idea general evolucionista y concilian el empirismo con el apriorismo y con el admitir que los datos fundamentales del intelecto existen a priori para el individuo ya posteriori para la serie de seres aislados. Spencer combate seguidamente el antirrealismo y el empirismo de John Stuart Mili, el cual no admitía un criterio supremo de la realidad. La obra termina con un esbozo en el que se perfila la evolución de la actividad psíquica y de los sentimientos.
M. Maggi

