La acción tiene lugar en 1664 en un locutorio desnudo de Port-Royal. El jansenismo ha sido condenado y la autoridad eclesiástica presiona para que las religiosas suscriban el «formulario» que reniega de la doctrina de Jansenio. El espectador asiste a su discusión, a su angustia en espera de la llegada del arzobispo Péréfixe. La postura de sor Angélique Arnauld, sobrina del fundador de la comunidad, que pese a sentir su propia fe anima a las hermanas a resistir, contrasta, por ejemplo, con las certezas de su protectora, la abadesa Agnés.
Sin embargo, a la llegada del arzobispo las hermanas se niegan a suscribir el «formulario». Entonces él ordena que doce hermanas sean aisladas en París, en el convento de los jesuítas. Al final, permanecen en escena sólo sor Angélique y una novicia, sor Françoise. S
or Angélique, aunque dominada cada vez más por las dudas religiosas y obligada a abandonar Port-Royal, que ha sido siempre la razón de su existencia, sostiene la fe de la nueva novicia. Pero lo hace con aire tan distante y palabras tan mecánicas que sor Françoise se queda perpleja. Mientras sor Angélique se aleja definitivamente, sor Françoise vuelve a entrar en clausura. La escena permanece vacía hasta la llegada de la nueva superiora puesta al frente de la dirección del monasterio.

