De la obra del escritor mexicano José Joaquín Pesado (Í801- 1860), Poesías, existen ediciones de 1839, 1840 y 1886 (completa). Contiene composiciones originales: rimas amorosas, poesías morales y poesías descriptivas.
Éstas, según González Peña, son las mejores: «Adviértese en ellas, a más de originalidad y perfección de forma, un pintoresco y delicioso mexicanismo. Pinta allí el poeta escenas del campo y de la aldea mexicanos: una procesión y un banquete pueblerinos, una corrida de toros, una pelea de gallos, el mercado, la serenata, los volatines y los fuegos; o bien sitios y escenas de Orizaba y Córdoba: las cumbres de Acultzingo, la fuente de Ojozarco, los rebaños trashumantes, una tempestad de noche, el pico de Orizaba». Aunque presentó como simples traducciones las poesías tituladas «Las Aztecas», se trata de obras originales, algunas de lo mejor que escribió.
Tradujo del italiano (es muy celebrado lo que llegó a publicar de la Jerusalén libertada de Tasso), del francés y del inglés. Hizo asimismo, versiones de los «Salmos» y del «Cantar de los Cantares», aunque no directas, pues ignoraba el hebreo, y de Horacio. «Pesado — dice Menéndez Pelayo — es uno de nuestros mayores horacianos: sus versiones pueden figurar sin desdoro junto a las mejores que existen en nuestra lengua, y las características que en él encuentra el crítico español — alteza de pensar, selecta cultura y nobleza de estilo — son debidas, al menos en parte, a la vital influencia de Horacio». Lo más selecto puede verse en Octaviano Valdés, Poesía neoclásica (México, 1946).
A. Millares Carlo
En su colección, hay sonetos que por lo elegantemente labrados constituyen páginas de florilegio. (Urbina)

