La obra poética del escritor portugués Fernando Antonio Nogueira Pessoa (1888-1935) cuenta con los siguientes títulos, según la edición de «Obras completas de Fernando Pessoa»: I. Poesías de Femando Pessoa, II. Poesías de Álvaro de Campos, III. Poemas de Alberto Caeiro, IV. Odes de Ricardo Reis, V. Mensagem y VI. Poemas dramáticos.
La obra literaria de este autor es apenas conocida en España y lo poco que sabemos lo debemos a dos trabajos de Joaquín de Entrambasaguas Femamdo Pessoa y su creación poética y La lírica de Femando Pessoa publicados respectivamente en los vols. V y VI (1954) de la «Revista de Literatura» que él dirige, como ampliación de un estudio que ya le dedicó en 1946, y a un meditado estudio de Ildefonso-Manuel Gil titulado La poesía de Femando Pessoa, recogido en el libro Ensayos sobre poesía portuguesa (Zaragoza, 1948). En sus principios, el poeta se afilió a la escuela modernista, que hubo de abandonar pronto en su búsqueda de una lírica más íntima, directa y sincera.
Sobre su poesía pesaron las influencias de las escuelas europeas, especialmente el influjo de la literatura inglesa, cuya lengua conoció desde niño, y de una manera especial la poesía de Withman, al que, como García Lorca, dedicó una oda. Entrambasaguas destaca la calidad eminentemente imaginativa de su lírica: «La creación poética del gran lírico contemporáneo portugués es imaginada, con una pureza de técnica y uña minuciosidad emotiva que sólo pueden concebirlos un cerebro de excepción y una sensibilidad en carne viva».
Este gran poder de imaginación le lleva pronto a «despersonalizarse», creándose amigos y autores (de ahí los títulos de sus libros, estos heterónimos llamados Álvaro de Campos, Alberto Caeiro y Ricardo Reis) a los que siente como personas reales. Por esta razón el problema de la personalidad es el primer camino para penetrar en la lírica de este poeta y esta orientación han seguido los estudiosos portugueses de su obra, y que Entrambasaguas interpreta como hitos y evoluciones de su creación literaria: a cada evolución, a cada nuevo horizonte poético que se abre él «entrega la pluma a un nuevo personaje», hace de su propia vida como los personajes de un drama, del drama de su vida.
No se trata, por tanto, de pseudónimos, sino de desdoblamientos vitales y poéticos, qué conviven con él y discuten sus preferencias. Este fenómeno es algo parecido al de «Los complementarios» de Antonio Machado. Y es que en realidad el poeta portugués se sintió atraído por diferentes corrientes poéticas e ideológicas. Y estos personajes superan las contradicciones, son el testimonio de su sinceridad, mejor dicho la posibilidad de ser sincero siempre. Para él lo fundamental del poeta es la creación imaginativa. Y su obra total ha de entenderse como un poema dramático sobre un mundo inventado.
Los críticos han notado en su poesía estos motivos básicos: ilusión (que a veces llega al ocultismo), ser y conocerse, el don de pensar, los momentos inefables, melancolía y destino. El primer volumen, «Poesías» de Femando Pessoa, comprende todas las poesías dispersas o inéditas del autor. Estos poemas se caracterizan por un intenso sensualismo tanto en el contenido como en las imágenes. El poeta canta los salones, palacios y jardines dormidos o en ruinas, que parece tengan un eco en su alma («Todos os acasos fundiram-se na minha alma»), especialmente en «Hora absurda». El puerto sombrío, la sensación sorda y lenta de la lluvia, la expresión de un vago deísmo, el problema del escepticismo y de la fe, el pesimismo, el paisaje, serán los temas de las otras composiciones de este primer libro, que aparece animado constantemente por una visión plástica («Todas as minhas horas sao feitas de jaspe negro,/minhas ánsias todas talhadas num marmore que nao ha…», dice en uno de los primeros poemas).
Con la aparición del primer heterónimo, «Poesías» de Álvaro de Campos, el poeta se libra de prejuicios y se manifiesta con toda espontaneidad (en esto podemos ver el mecanismo de estas personificaciones). Este heterónimo se lanza a lo que Alberto Caeiro no se atreverá, es decir, que Álvaro de Campos escribirá cuando «sinto um súbito impulso para escrever e nao sei o que»: es el que intenta la aventura de la absoluta sinceridad. El poeta se desentiende de su propia literatura y escribe en un vocabulario extraído de la lengua cotidiana. Enfoca de lleno el problema de la vida misma, el vivir diario, el escepticismo, la soledad. Entre las composiciones de este libro destaca la famosa «Ode Marítima», donde el mar es a la vez símbolo, pero también objeto de visiones sensuales, de escenas imaginadas, de delirios oníricos, y donde el poeta recurre a efectos tipográficos para dar la sensación de gritos, para destacar las palabras importantes, como lo hacían los futuristas.
El mar despierta el recuerdo, excita su imaginación y al crear el recuerdo brota la creación poética. Este libro contiene «La Saudação a Walt Withman». En otras composiciones canta objetos diarios, el estanco, el comer chocolate, el insomnio, que despiertan de pronto el mundo imaginativo del poeta y éste irrumpe furiosamente dando origen al mundo lírico. Los Poemas de Alberto Caeiro es el libro de la autocrítica: aparecen los temas de Dios, del escepticismo, de la naturaleza. El poeta intenta justificar la realidad del heterónimo y es donde más claramente se manifiesta el problema de la realidad de su mundo. Contiene los juicios y reflexiones del poeta sobre su propia poesía, sobre el quehacer poético. En cambio a Ricardo Reis («Odes» de Ricardo Reis) atribuye Pessoa las composiciones de carácter clásico. Más que poemas de influencia clásica — advierte Entrambasaguas — lo que predomina es el acento neoclásico, porque el poeta conocía mucho mejor esta escuela.
Los temas del paganismo y cierto tono sensual dominan en los poemas de este libro, acompañados de una preocupación por la expresión literaria y por la lengua. El quinto libro, Mensagem, antes de publicarse se titulaba Portugal y tiene un carácter patriótico. En él el autor evoca figuras históricas y legendarias de su tierra, y los críticos han visto en él un valor político más que literario. Pessoa es un poeta de gran sensibilidad y en su poesía se puede distinguir lo que es simple percepción de lo que es creación imaginativa. Su técnica literaria es parecida muchas veces a la de Proust. Romántico y clásico a la vez, soñador y cantor de temas cotidianos, esperanzado y pesimista, el poeta encuentra la solución en los heterónimos. «Profundamente lírico y fabulosamente expresivo», le ha llamado Entrambasaguas en su estudio. Pessoa no es solamente un gran poeta de Portugal, sino uno de los mejores de la literatura moderna universal. Traducción española de los Poemas de Alberto Caeiro por Ángel Crespo (Madrid, 1957) y de una selección de poesías por Joaquín de Entrambasaguas.

